Profunda admiración y respeto por lo que encuentro de auténtico en una persona.
Yo he querido pelear por la causa santa de los desventurados... Pero ustedes no me entienden... Ustedes me rechazan... ¡Hagan conmigo, pues, lo que gusten!
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La revolución beneficia al pobre, al ignorante, al que toda su vida ha sido esclavo, a los infelices que ni siquiera saben que si lo son es porque el rico convierte en oro las lágrimas, el sudor y la sangre de los pobres.
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- ¿Por qué pelean ya, Demetrio?
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Los tiempos son malos y hay que aprovechar, porque si hay días que nada el pato, hay días que ni agua bebe.