Si ahora encuentro aquel amigo leo en el fondo de sus ojos que ya se secaron las flores de 1968.
Yo le quería decir la verdad por amarga que fuera, contarle que el universo era más ancho que sus caderas, yo le pintaba un mundo real y no uno color de rosa, pero ella prefería escuchar… mentiras piadosas.
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Así que no andes lamentando lo que pudo pasar y no pasó. Aquella noche que fallaste, tampoco fui a la cita yo
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Las niñas ya no quieren ser princesas, y a los niños les da por perseguir el mar dentro de un vaso de ginebra.
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Creen, porque la gente no habla ya de mí, que estoy más acabado que Antonio Machín.