Tu espíritu amanece maravillosamente; Su luz entra en mi alma como el sol á un vergel...
¡Y yo te amo, invierno! Yo te imagino viejo, yo te imagino sabio, con un divino cuerpo de mármol palpitante que arrastra como un manto regio el peso del Tiempo...Invierno, yo te amo y soy la primavera...Yo sonroso, tú nievas: tú porque todo sabes, yo porq
Imágenes
Más de Delmira Agustini
-
-
¿Acaso importa que adorne el ala lo que oprime el vuelo?
-
¡Es tan divino quererse mucho, mucho y por toda la vida! Me parece que es toda la felicidad de la tierra.
-
Para morir como su ley impone, el mar no quiere diques, ¡Quiere playas!