El que sirve a una revolución labra el mar
Frases célebres sobre: abr. [Página 182]
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Cuando se abre la vista interior del hombre, es decir, la de su espíritu, aparecen las cosas pertenecientes a la otra vida, imposibles de hacer visibles a la vista corporal...
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Que se borren tus lunares y aparezcan en reemplazo dibujados en tu cuerpo cada beso, cada abrazo.
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¿Por qué me enfado cuando alguien me critica y me alegro cuando me alaba? Tanto las criticas como las alabanzas son meras palabras vacías, como un eco en una cueva.
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Gabriel García Márquez nunca morirá, al menos no en mi corazón
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Qué es un británico y qué ha conseguido, cuando utiliza un sombrero y no puede expresar realmente piensa, sólo decir palabras, no lo que siente.
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Muchos habrían sido sabios si no hubieran creido demasiado pronto que ya lo eran.
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Vendrán en los tardos años del mundo ciertos tiempos en los cuales el mar océano aflorará los atamientos de las cosas y se abrirá una grande tierra y un nuevo marinero como aquel que fue guía de Jasón y que hubo de nombre Tiphys descubrirá nuevo mundo y y
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Un hombre sin pasiones está tan cerca de la estupidez que sólo le falta abrir la boca para caer en ella
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La palabra es el índice del pensamiento.
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Sea ésta la regla de nuestra vida: decir lo que sentimos, sentir lo que decimos. En suma, que la palabra vaya de acuerdo con los hechos
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Quisiera abrir mis venas para buscar tus rastros.
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La palabra me devora si me aviva el pensamiento, y en callada flor del viento mi antigua canción demora.
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Lo peor fue limpiar las arañas de cristal. La semana pasada, la señorita Caroline le hizo limpiar cada maldita lágrima. Disculpe mi lenguaje, doctor. Pero esas arañas habría que echarlas abajo.
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Decir lo que sentimos, sentir lo que decimos, concordar las palabras con la mente.
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Turbada transparencia me dejaste. Porque tu blanca miel labró mis huesos y en limo y hojarasca me encerraste.
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Porque hay uno, entre todos uno, glorioso pasto de la llaga. Rey sin ventura. El inocente: el que ha traído la palabra.
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Feas palabras, aun livianamente dichas ofenden.
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Cuando fui a los lavabos había un corazón con una flecha y palabras de amor. Deja que duerma recostado en tu pecho, camino al aeropuerto.
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Muchos abrían podido llegar a la sabiduría si no se hubiesen creído demasiado sabios.