Esa clemencia, de la que se hace una virtud, a veces se practica por vanidad, otras por pereza, a menudo por miedo, y casi siempre por esas tres razones juntas.
Frases célebres sobre: ace. [Página 273]
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Pocos son los que conocen la muerte; es algo que no suele aceptarse por decisión propia, sino por estolidez y por costumbre, y la mayoría de los hombres mueren porque no hay remedio para la muerte.
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Parece como si la naturaleza, que tan sabiamente dispuso los órganos de nuestro cuerpo para hacernos felices, hubiera querido darnos también el orgullo para evitarnos el dolor de conocer nuestras imperfecciones.
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Las pasiones engendran a menudo otras que son sus contrarias: la avaricia produce a veces la prodigalidad, y la prodigalidad la avaricia; a menudo somos firmes por ser débiles, y audaces por cobardía.
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El mayor esfuerzo de la amistad no es mostrar nuestros defectos al amigo, sino hacerle ver los suyos.
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Si se examinan bien los diversos efectos del tedio, se descubrirá que éste nos hace faltar a más deberes que el interés.
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El perfecto valor consiste en hacer sin testigos lo que se sería capaz de hacer ante todo el mundo.
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La verdad no hace tanto bien en el mundo como el daño que hacen sus apariencias.
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Si no tuviéramos defectos, no hallaríamos tanto placer en resaltar los de los demás
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Más traiciones se cometen por debilidad que por un propósito firme de hacer traición.
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La vejez es un tirano que prohibe, bajo pena de muerte, todos los placeres de la juventud.
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Si no tuviésemos defectos, no nos complaceríamos tanto en descubrirlos en los demás.
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Los celos nacen del amor, pero no mueren con éste.
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Si no nos aduláramos jamás mutuamente, la vida sería menos placentera.
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Muchas veces se hace el bien para poder hacer impunemente el mal.
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Los ancianos se complacen en dar buenos consejos, porque así se consuelan de no encontrarse ya en situación de dar malos ejemplos.
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La vejez es un tirano que prohíbe, bajo pena de vida, todos los placeres de la juventud.
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Lo que nos hace insoportable la vanidad ajena es que hiere la propia.
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Y si he de depositar mi confianza en algún sitio, la otorgaría a la psique del observador sensible y libre de las convenciones del entendimiento. No tendría ninguna aprensión respecto al uso que este observador pudiera hacer de estas pinturas al servicio
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El arte es una aventura que nos lleva a un mundo desconocido... Nuestra tarea como artista es hacer que la gente vea el mundo tal como lo vemos nosotros.