Soy el hombre más sencillo que existe, pero cuando siento un grito en mí, no acepto transformarlo en una vocecilla para complacer a los mudos y a los tartamudos. Pues yo no deseo agradar a nadie, ni tener discípulo ni ser discípulo. He venido a este mundo
Frases célebres sobre: ada. [Página 415]
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Una mujer sensible debería ser guiada por su cabeza cuando busque un marido y por su corazón cuando busque un amante.
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El mar agita sus crines plateadas y los desiertos y las ciudades se levantan.
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Entonces me pareciste tan deseada como un país fantástico, un territorio promisorio en vino, entusiasmos y canciones.
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Los juramentos de amor son como los votos de los maridos: se olvidan pasada la tormenta.
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Si no creemos en la libertad de expresión para la gente que despreciamos, no creemos en ella para nada.
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Cuando más logra usted aumentar el miedo a las drogas y el crimen, las madres desamparadas, los inmigrantes y alienados, más controla a toda la gente.
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Un sólo deseo me embarga: el de descubrir lo que se oculta tras lo visible, de horadar el misterio que me da la vida y me la quita, y de saber si una presencia invisible e inmutable se oculta más allá del flujo incesante del mundo.
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La belleza es despiadada. No la miras vos, te mira ella y no perdona.
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Qué difícil, qué extremadamente difícil para el alma separarse de su cuerpo el mundo: de montañas, mares, ciudades, gente. El alma es un pulpo y ésos son sus tentáculos... Ninguna fuerza sobre la tierra es tan imperialista como el alma humana. Ocupa y a s
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La felicidad se parece a las corbatas; cada uno escoge el color de la suya
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Es un necio quien no puede enfadarse; pero es un sabio quien no se enfada, pues el enfado nada compone y sólo castiga al mismo que se enfada
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La definición no es jamás un medio de conocimiento verdadero. Toda definición está localizada en el plano irreal del pensamiento abstracto, mientras que la comprensión es experiencia inmediata de una realidad.
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No siempre es necesario, para que una mujer sucumba, que esté enamorada; en ciertos momentos, cualquier mujer puede sucumbir, sin que ni ella misma se lo explique después.
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Quien ha dejado de agradar pierde el derecho de hacer reproches.
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Una mujer se persuade de que es amada más por lo que adivina que por lo que se le dice.
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Una mujer llega a la convicción de que es amada, más por lo que adivina, que por lo que le dicen.
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La declaración lisonjera que más agrada al amor no está en lo que se dice, sino en lo que se escapa.
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Claro que existe en cada ser humano un conocimiento básico y natural de lo que consideramos como ley, pero no parece ser una ley del oeste
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¿Quiénes son los guardianes de la historia? Los historiadores, naturalmente. Las clases educadas, en general. Parte de su trabajo es la de conformar nuestra visión del pasado de manera que sostenga los intereses del poder presente. Si no lo hacen así, ser