La verdadera civilización es aquella en la que todo el mundo da a todos los demás todos los derechos que reclama para sí mismo.
Frases célebres sobre: ade. [Página 261]
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Ahora cuando nuestros cuerpos arriesgan un encuentro, temen desencadenar la furia de sus sentidos, y sólo en el breve desmayo de la despedida se estremecerá tu risco o vacilará mi ola.
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Le gustaba el territorio y no tenía prisa; se detenía de vez en cuando a hacer anotaciones sobre posibilidades interesantes para futuros viajes o para sacar lo que él llamaba instantáneas de la memoria. El propósito de esas rápidas fotos era recordarle lu
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Nada más evidente que el hecho de que cada nación da a su dios las características propias, y que cada individuo da a su dios sus peculiaridades personales.
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Las universidades son lugares donde los guijarros son pulimentados, y los diamantes empañados
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Generalmente, un hombre suele tener aquellas buenas o malas cualidades que él atribuye a la humanidad
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El amor más duradero es el amor no correspondido.
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Los amigos son verdaderos gemelos del alma. Uno no es feliz sin el otro, ni puede cualquiera de ellos ser miserable solo.
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La verdadera religión les permite a los hombres vivir mejor y los alienta a mejorar.
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Michael es natural. Trabaja mucho y es un monstruo escénico. Pero lo más importante, es un verdadero ser humano.
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La belleza, sin necesidad de valedores, persuade por sí misma los ojos de los hombres.
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No hay legado más valioso que la honradez.
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Sólo una persona inepta rinde siempre al máximo de sus posibilidades.
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Sólo una persona imbécil rinde siempre al máximo de sus posibilidades.
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Los tres deberes fundamentales de la mujer son ser bonita, ir bien vestida y no contradecir.
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Es desdicha de las edades que los locos sirvan a los ciegos de lazarillos.
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La ofrenda más aceptable por Dios mismo, proviene de un corazón agradecido y lleno de alegría.
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Mendigo como soy, también soy pobre en agradecimiento.
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La lluvia ligera suele tener duración larga, pero las grandes tempestades son repentinas.
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Ser o no ser, ésta es la cuestión. ¿Es de más noble espíritu sufrir las arremetidas y los dardos de la adversa fortuna o por el contrario empuñar las armas contra un mar de adversidades y terminar con ellas haciéndoles frente? Morir, dormir, nada más.