Todavía no me he tropezado con un marciano. Pero ciertamente he tropezado conmigo mismo. Y tal vez necesite leer acerca de los marcianos antes de comprender adecuadamente este hecho. Necesito cruzar el arroyo para ir a buscar agua. El cuento realmente hab
Frases célebres sobre: agua. [Página 19]
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Terrible vicio es el juego; y como todas las corrientes de las aguas van a para al mar, así no hay vicio que en el jugador no se halle
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Antes de tragarla el agua de la vertiente hizo crujir mis dientes.
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En el agua y la lluvia el nenúfar y sus dos flores erguidas.
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Los pétalos de la rosa amarilla. ¿Tiemblan y caen al ruido de los torrentes de agua?
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Un viejo estanque se zambulle una rana ruido de agua.
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¡Qué frescor! La vela que se apaga y el ruido del agua.
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En esta agua pura los ricos se refrescan y también los osos.
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Aguas termales. La Vía láctea en los cuerpos desnudos.
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El río en invierno. El agua no es suficiente para cuatro o cinco patos.
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El río en el verano y un puente. Pero el caballo pasa por el agua.
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Un cardumen de truchas paso ante mis ojos el color del agua.
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El aguacero de verano tamborea en la cabeza de las carpas.
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El necio se sienta a la orilla del río a esperar que acabe de pasar el agua. Pero esta fluye, y continuará pasando eternamente
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Había en nuestros sueños delirios de distancia, sabíamos que el agua corría rumbo al mar, y hacíamos barquitos con hojas de esperanza y vos eras la reina y yo era el capitán...
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Supongo que había que inventar las camas de agua. Ofrecen la posibilidad de beber algo a media noche sin peligro de pisar al gato.
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El hombre, si se lo propusiera, podría resolver todos los angustiosos problemas actuales: la guerra, el hambre, la explosión demográfica, la escasez de agua, la polución... Creo que podemos considerarnos dueños de nuestro destino.
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Todo llega a tiempo al que pueda aguardar.
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Acaso no haya nada tan considerable en la historia de los cristianos como Rancé rezando a la luz de las estrellas, apoyado en los acueductos de los césares, a la puerta de las catacumbas: el agua se lanzaba con fragor por encima de las murallas de la Ciud
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Basta con aguantar en la vida para que los ilegítimos queden legitimados. Se siente una infinita estima por la inmoralidad, porque no ha dejado de serlo y el tiempo la ha condecorado con arrugas.