La gran cuestión... que no he sido capaz de responder, a pesar de mis treinta años de estudio del alma femenina, es ¿Qué quieren las mujeres?
Frases célebres sobre: alma. [Página 86]
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Mátame, espléndido y sombrío amor, si ves perderse en mi alma la esperanza.
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Si el Senado en lugar de ser electivo fuese hereditario, sería en mi concepto la base, el lazo, el alma de nuestra República
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Las arrugas de la piel son ese algo indescriptible que procede del alma.
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El divorcio es el recurso heroico de las almas pequeñas.
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El cristianismo le dio al erotismo su sabor de pecado y leyenda cuando dotó a la hembra humana de un alma
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Dejé de creer en Santa Claus cuando mi madre me llevó a verlo en unos grandes almacenes y él me pidió un autógrafo
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No se puede dedicar el alma a acumular intentos, pesa más la rabia que el cemento.
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¿Quieres cultivar tu alma? Vive pobre o como si lo fueses
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Si el alma es la enferma, lo mismo da que se encuentre rodeada de riquezas o en la pobreza, porque su mal la seguirá a todas partes
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El hombre feliz no es el hombre que ríe, sino aquel cuya alma, llena de alegría y confianza, se sobrepone y es superior a los acontecimientos
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La ira: un ácido que puede hacer más daño al recipiente en la que se almacena que en cualquier cosa sobre la que se vierte
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Cuando más buena es el alma de un hombre, menos sospecha la maldad en los otros
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El vino lava nuestras inquietudes, enjuaga el alma hasta el fondo y asegura la curación de la tristeza
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Aquella vez se perdieron tus ojos en los míos y yo sin detener el alma logré despedazar a tu tristeza.
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Al norte un ángel yace amordazado. Al este el llanto ordena sus neblinas. Al sur mi tierno haz de palmas finas, y al oeste mi puerta y mi cuidado.
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Canta la noche en fuga por mi muerte, y el alma sale de mi rostro blanco.
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Pequeña es el alma de aquel a quien cosas terrenas debilitan.
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En algún lugar del alma se extienden los desiertos de la pérdida, del dolor fermentado; oscuros páramos agazapados tras los parajes de los días.
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Esto dirá aquél a quien ha sido dada la sabiduría, a quien su alma libre de vicios ordena reprender a los demás, no porque los odie, sino para curarlos: Vuestra opinión me afecta, no por mí sino por vosotros: odiar y atacar la virtud es renunciar a la esp