He aquí una evidencia que es también una norma; los únicos tónicos de la voluntad son la verdad y la justicia.
Frases célebres sobre: amb. [Página 234]
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Nada me inspira más veneración y asombro que un anciano que sabe cambiar de opinión.
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El valor es siempre ambicioso de peligros.
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El mundo, oh Dios del cielo, me ha visto llorar y gemir; pero lo que más me aflige es que me haya visto también así mi suegra.
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Aquí estoy pagando mucho dinero a ustedes, los escritores y ¿para qué? ¡Todo lo que hacen es cambiar las palabras!
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Recógete en ti mismo cuando puedas, busca a quienes puedan hacerte mejor, y recibe también a quienes puedas tú mejorar
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Las relaciones que están surgiendo entre civilizaciones variarán normalmente de lo distante a lo violento, situándose la mayoría de las veces entre ambos extremos.
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Nada es más contrario a la curación que el cambiar frecuentemente de remedios.
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El mayor vicio es cambiar de vicios.
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El que puede soportar con firmeza las grandes ofensas puede también vengarlas.
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Sólo quien ama su hogar ama también su patria
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Hasta de males hay ambición
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Ninguno diga: Dispongo sólo de un talento, no puedo lograr nada. También con un solo talento puedes obrar de modo meritorio
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Veloz, veloz volaba el barco, pero navegaba suave también: dulce, dulce soplaba la brisa, en mí solo soplaba.
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Señor, he encontrado un razonamiento idóneo para usted, pero no me considero en la obligación de encontrarle también un sensato entendimiento.
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Cabalgar, viajar y cambiar de lugar recrean el ánimo.
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Habéis de ser paloma, no solamente al volar en la oración, sino también en el nido y con todos los que están a vuestro alrededor
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La libertad, por lo que respecta a las clases sociales inferiores de cada país, es poco más que la elección entre trabajar o morirse de hambre.
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El hambriento no razona, no le importa la justicia, ni escucha las oraciones.
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Tenemos la obligación de dar ejemplo con nuestra vida y nuestra doctrina, no sea que hayamos de pagar nosotros el castigo de quienes parecen ignorar nuestra religión, y así pecaron por su ceguera. Pero también vosotros debéis oírnos y juzgar con rectitud