Ese concepto de las cosas me seducía: amores rápidos, violentos y pasajeros. A mi edad no seduce mucho la fidelidad. Sabía muy poco todavía del amor: citas, besos y hastíos.
Frases célebres sobre: amo. [Página 250]
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La capacidad de reirnos juntos es el amor.
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Nuestras ilusiones no tienen límites; probamos mil veces la amargura del cáliz y, sin embargo, volvemos a arrimar nuestros labios a su borde.
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El amor se goza en la abnegación y el sacrificio.
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No hay escapatoria... Pagamos por la violencia de nuestros antepasados.
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Éste es el requisito para que la guerra pueda tener un final satisfactorio: que la crisis en el campo enemigo estalle antes de que nosotros hayamos caído.
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Es verdad que optamos por la risa en casi todas las situaciones, con excepción de una que otra visita al dentista.
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Yo llamo imaginación a la facultad de volver sensible todo lo que es intelectual; de hacer corpóreo lo que es espíritu; en una palabra, de sacar a la luz lo que en sí mismo es invisible, sin desnaturalizarlo.
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Deberíamos explotar esa tontería del arte. Eso es una nueva industria y una mina de oro. Parece otra industria del teléfono
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Tampoco estamos dispuestos, como dice el proverbio, a elegir a nuestro propio carnicero. Estamos decididos a defender nuestras vidas con toda nuestras fuerzas, sin importarnos si el resto del mundo ve la necesidad de esta batalla o no. ¡La guerra total es
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Finalmente hablamos del problema judío. En este punto el Führer se mostró tan decidido y resuelto como siempre. Los judíos tienen que desaparecer de Europa, aunque sea necesario emplear para ello los más brutales procedimientos.
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Nosotros los alemanes estamos inmunizados contra la debilidad y el abatimiento; y así, las adversidades de la guerra sólo contribuirán a incrementar nuestra fuerza y resolución, y a darnos una actividad combativa que nos permita superar todas las dificult
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El amor es algo poderoso, ¿no?
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El espíritu no forma parte de la verdadera poesía; ésta sale por completo del alma; llega con nuestras quimeras y, aunque no lo queramos, la reflexión no la hallará jamás; es un don que el cielo nos ha otorgado. El espíritu, sin embargo, se prepara, ofrec
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Nuestros padres juzgaban los libros a través de su gusto y de su razón. Nosotros los juzgamos a través de las emociones que nos causan. ¿Este libro puede perjudicar o puede servir? ¿Es apropiado para perfeccionar o para corromper el espíritu? ¿Hará el bie
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Escribiendo demasiado arruinamos nuestro espíritu; no escribiendo, lo oxidamos.
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Toda nuestra vida la empleamos en ocuparnos de los demás; una mitad para amarlos y la otra mitad para hablar mal de ellos.
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A los antiguos hay que leerlos despacio; necesitamos mucha paciencia, es decir, mucha atención para obtener placer cuando recorremos esas obras.
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No es necesario que haya amor en un libro para que nos encante, pero sí es necesario que haya mucha ternura.
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Hallamos en los libros no solamente lo que aumenta nuestras pasiones, sino también lo que aumenta nuestras opiniones.