Cuando el jefe puede lo que quiere, se corre el gran riesgo de que quiera lo que no debe querer
Frases célebres sobre: and. [Página 282]
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Perdonando demasiado al que yerra se comete injusticia con el que no yerra.
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Perdonando demasiado a quienes cometen faltas, se hace una injusticia a quienes no las cometen
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No se puede beneficiar a los débiles perjudicando a los fuertes.
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Ciertamente se debe señalar que un niño que está intentando conseguir un determinado objeto de valor para él, pero que se ve limitado por una barrera de algún tipo, determina no sólo que el objeto sea de valor, sino también que una barrera es una barrera.
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Yo creía que ahora estaba en la plenitud de mis posibilidades y capacidades, así que cuando llegase mi hora final sería como derribar un árbol, como dejar una cosecha entera de manzanas por recoger. Eso es triste. Y sin embargo debería aceptarse. Porque s
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Si tuviera dos caras. ¿Estaría usando ésta?
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Voy despacio, pero jamás desando lo andado.
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Dando libertad a los esclavos la aseguramos a los libres.
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Cuando hago el bien, me siento bien; cuando hago el mal, me siento mal, y esa es mi religión.
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Voy despacio, pero jamás desandando lo andado.
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Entre el amor y la violencia, siempre acaba triunfando el amor.
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Cuando acontezcan sucesos naturales estremecedores, recordad la fuerza y majestad de vuestro Señor, Quien todo lo escucha y lo ve, y decid: El dominio es de Dios, Señor de lo visible y lo invisible, Señor de la creación.
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Eres el sol de los cielos de mi santidad; no dejes que la contaminación del mundo eclipse tu esplendor. Rasga el velo de la negligencia para que emerjas resplandeciente por detrás de las nubes y adornes todas las cosas con el atavío de la vida.
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Yo no era más que un hombre como los demás, recostado en su lecho, cuando he aquí que las brisas del Todoglorioso me embargaron y me instruyeron en el conocimiento de todo cuanto ha sido. ... Y Él me ordenó que alzara la voz entre el cielo y la tierra.
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Eres como una espada de excelente temple, oculta en la oscuridad de la vaina, y cuyo valor es desconocido para el artífice. Por tanto, sal de la vaina del yo y del deseo, para que tu valor se haga manifiesto y resplandeciente ante todo el mundo.
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¿Acaso no destruimos a nuestros enemigos cuando los hacemos amigos nuestros?
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Dame seis horas para cortar un árbol y pasaré las primeras cuatro afilando el hacha
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No podéis otorgar la fuerza al débil debilitando al fuerte; no podéis ayudar al pobre arruinando al rico.
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No somos enemigos, sino amigos. No debemos ser enemigos. Si bien la pasión puede tensar nuestros lazos de afecto, jamás debe romperlos. Las místicas cuerdas del recuerdo resonarán cuando vuelvan a sentir el tacto del buen ángel que llevamos dentro.