Y oigo tu adiós tan solo y no sé si olvidar sirve aquí...
Frases célebres sobre: aqu. [Página 86]
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La vanidad saquea la dignidad.
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El conocimiento histórico es indispensable para aquellos que quieren construir un mundo mejor.
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El grupo de aquellos capaces de pensar por sí mismos, se encuentra a años luz de aquellos que no lo son
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Me he dedicado a la arquitectura como un acto sublime de la imaginación poética... En mi se premia... A todo aquel que persigue la poesía y la belleza.
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Caminando por un estrecho túnel de la alhambra, se me entrego a mí el hermoso patio de aquel antiguo palacio, serene, callado y solitario; contenía exactamente lo que debe tener un jardín bien logrado, nada menos que el universo entero, jamás me ha abando
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Feliz aquel que aprende a ser prudente a expensas de los demás.
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Estoy absolutamente convencido de que la ciencia y la paz triunfan sobre la ignorancia y la guerra, que las naciones se unirán a la larga no para destruir sino para edificar, y que el futuro pertenece a aquellos que han hecho mucho por el bien de la human
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Después de todo le había dicho Ana a Marilla una vez, creo que los días más hermosos y dulces no son aquellos en los que ocurren cosas espléndidas, maravillosas o excitantes, sino simplemente los que nos traen pequeños placeres sucesiva y suavemente, c
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Cuando hayas aprendido a reírte de las cosas de las que hay que reírse y no de aquellas de las que no, tendrás sabiduría y comprensión.
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Tengo un gran complejo de culpabilidad a la hora de promover mi obra, tanto es así que cada vez que he estado a punto de abrir una muestra, me daba algún tipo de ataque. De modo que en un momento decidí no intentarlo más.
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Si esperamos a ser perfectos para amarnos a nosotros mismos, perderemos la vida entera. Ya somos perfectos, aquí y ahora.
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Todo lo que quiero es que me caven un hoyo y que mi tumba diga: aquí cayó un loco del ajedrez. No jugaba bien, pero le gustaba jugar. Nunca pudo enfrentarse a un campeón. Murió como vivió: esperando.
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No hay gente más agria que aquellos que son dulces por interés.
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Todos somos maestros y alumnos. Pregúntate: ¿Qué vine a aprender aquí y qué vine a enseñar?
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A juzgar por la actitud de los hombres y mujeres de la calle el otro día, y la de mi hermano estos últimos días, la cosa es poco más o menos segura: quieren que me saque el cinturón, lo amarre a un poste y me cuelgue. Nadie los llamará asesinos y, sin emb
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No tenemos derecho a hacer desgraciados a aquellos a quienes no podemos hacer buenos.
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Llueve. Y el agua cae sin relieve sobre las piedras, ávidas de lluvia. Aquí en mi corazón, cómo remueve; aquí en mi corazón, cómo diluvia.
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Nada nos envejece tanto como la muerte de aquellos que conocimos durante la infancia.
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Nada nos envejece tanto como la muerte de aquellos que conocimos en nuestra infancia.