...el príncipe no debe preocuparse de incurrir en la infamia de aquellos vicios sin los cuales difícilmente podría salvar el estado...
Frases célebres sobre: aquell. [Página 46]
Hay un total de 1445 freses célebres sobre "aquell" este sitio web. [Página 46]
-
-
Dios no quiere hacerlo todo, para no quitaros el libre albedrío y aquella parte de la gloria que os corresponde.
-
La mentira más común es aquella con la que un hombre se engaña a sí mismo. Engañar a los demás es un defecto relativamente vano.
-
No pasarán a la historia aquellos que especulen, sino los que más se la jueguen
-
Esta Argentina que tuvo héroes como Moreno, San Martín, Peron y nuestro corazón vivo Eva Perón, y aquellos pañuelos blancos que las recordamos con nuestra fuerza y nuestro amor.
-
La persona que tiene mucha alegría es necesariamente buena: pero tal vez no sea la más lista, aunque consigue precisamente aquello que la más lista trata de conseguir con toda su listeza.
-
Que seria de tu felicidad, radiante astro, si no tuvieras aquellos para los que brillas.
-
Siempre cree en aquello con que logra mejor hacer creer.
-
No te limites a ti mismo diciendo: si sólo tuviera ésto, o aquello. Puedes pensar en todas las cosas que no tienes, pero yo te pregunto ¿Es esto realmente constructivo? No, porque no hay forma de regresar el tiempo, depende de ti, de lo que estás haciendo
-
Recela de todos aquellos cuya tendencia al castigo es poderosa.
-
Nuestros días más hermosos aún no los hemos vivido. Y lo mejor de todo aquello que tengo que decirte todavía no lo he dicho.
-
La especie de mentira más común es aquella con la que un hombre se engaña a sí mismo. El engañar a los demás es un defecto relativamente raro.
-
Los médicos más peligrosos son aquellos que, habiendo nacido actores, imitan a los verdaderos médicos con perfecta impostura.
-
En aquellos tiempos yo no tenía la menor idea de lo que quería hacer con mi vida. Pero como Kiyo no hacía más que insistir en que si me lo proponía llegaría a ser alguien importante, me lo acabé creyendo.
-
Las épocas de mayor esplendor de nuestra vida son aquellas en las cuales reunimos el valor suficiente para declarar que lo malo que hay en nosotros es lo mejor de nosotros mismos.
-
La mentira más habitual es aquella por la que uno se miente a sí mismo;
-
Recuerda el asombro general ante la extrañeza de una noche de la que se hablaba como de algo que hay que fijar fuera de la muerte para más adelante poder contarlo a los niños. Y también que ella hubiera sido partidaria de ocultar aquella noche de verano,
-
Sólo comprendemos aquellas preguntas que podemos responder.
-
Este instinto decadente dificulta aquellos instintos que tienden a la conservación y aumento del valor de la vida.
-
Inexpresable y sin nombre es aquello que constituye el tormento y la dulzura de mi alma, y que es incluso el hambre de mis entrañas.