No es tanto la noche para que duerman los ignorantes, cuanto para que velen los sabios
Frases célebres sobre: ara. [Página 332]
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Para el hombre prudente es más fácil prevenir que remediar
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Para gobernar locos es menester gran seso y para regir necios, gran saber
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Prevén en la fortuna próspera para la adversa
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Un poco la idea del Clemente, era que tenía valores, para hacerlo reconocible al personaje a través del tiempo: los valores con los que yo me críe, los valores de mi infancia, y los valores populares argentinos además. Podía sintetizarlos, los de Clemente
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Usar el poder en defensa de la Iglesia es distinto a usarla para obligar a creer
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Nadie está excluido de pedir a Dios, la puerta de la salvación está en abierta para todos los hombres
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Y él, por su parte, le confesó la ira y la sensación de fracaso después de la separación y la frustración de encontrarse de nuevo en el punto de partida, justo cuando empezaba a sentirse preparado para tener hijos. Cuando empezaba a creer que él y su espo
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Era evidente que se sentían atraídos el uno por el otro, de eso no cabía duda, y el ser humano no ha sido creado para vivir solo.
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Su ingenuidad y su bondad parecían convertirlo en un imán irresistible para mujeres que devoraban hombres para desayunar y después escupían los restos.
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Para el éxito sobra el talento; para la felicidad, ni basta
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En la antigüedad, las plazas de la ciudad eran indispensables para su existencia cotidiana.
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Demasiado tiempo para pensar. Demasiado tiempo para sentir cómo el dolor retorcía cada uno de sus nervios. Tiempo para pensar en todo lo que había perdido... lo que iba a perder.
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Ahora ya desaparecía de verdad. Gentes extrañas la tocarían y trastearían en su cuerpo. Ninguno de ellos sería capaz de ver su belleza como él lo hacía. Para ellos sólo sería un trozo de carne. Un número en un documento, sin vida, sin fuego.
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Le daría las gracias por sus desvelos, por las reprimendas, por el destello de inquietud que veía en su mirada cuando temía que estuviese cometiendo un error. Le daría las gracias por todo lo que para ella fueron entonces ataduras y limitaciones.
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¿Para qué es oro el tiempo más que para verlo pasar acariciándolo?
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El argot, hijo mío, es un poco ese pariente tarambana a quien todos envidian y todos fingen despreciar.
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No hay fórmula más eficaz para que una idea germine, que la de bañarla en sangre o cerrarla bajo siete llaves.
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Mienten los que quieren disfrazar la vida con la máscara loca de la literatura.
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Es mejor y más sano para el alma, se dijo hace ya tiempo, gastarse que enmohecerse.