Hay un límite para las lágrimas que podemos derramar ante las tumbas de los muertos
Frases célebres sobre: ara. [Página 477]
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Para mí la patria, no será nunca triunfo, sino agonía y deber.
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Política es eso: el arte de ir levantando hasta la justicia la humanidad injusta; de conciliar la fiera egoísta con el ángel generoso; de favorecer y de armonizar para el bien general, y con miras a la virtud, los intereses.
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Si se es honrado y se nace pobre, no hay tiempo para ser sabio y ser rico.
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No desearlo todo para sí; quitarse algo de sí para que toquen a igual parte todos, es valor que parece heroico, a juzgar por el escaso número de los que dan prueba de él.
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No hubiera pagado ni un euro por ver el partido. Si estuviera en casa cambiaría de canal para ver un partido de la competición de Vietnam
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Si a mí me hacen lo mismo que el año pasado en Alcorcón, les pongo una cruz y para mí están muertos
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Sobre Pito Vilanova o como se llame no tengo nada que ocultar, las cámaras lo han visto todo
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El silencio es el pudor de los grandes caracteres.
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Para pedestal, no para sepulcro, se hizo la tierra, puesto que está tendida a nuestros pies.
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Para sacudir todos los corazones con las vibraciones del propio corazón, es preciso tener los gérmenes e inspiración de la humanidad.
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Los pueblos han de tener una picota para quien les azuza a odios inútiles; y otra para quien no les dice a tiempo la verdad.
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De amar las glorias pasadas, se sacan fuerzas para adquirir las glorias nuevas.
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Para ir delante de los demás, se necesita ver más que ellos.
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El mundo tiene dos campos: los que aborrecen la libertad, porque sólo la quieren para si, están en uno; los que aman la libertad, y la quieren para todos, están en otro.
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Para todas las penas, la amistad es remedio seguro.
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Para verdades trabajamos, y no para sueños. Para libertar a los cubanos trabajamos, y no para acorralarlos.
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La patria es dicha de todos, y dolor de todos, y cielo para todos, y no feudo ni capellanía de nadie.
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Son terribles en manos de los políticos de oficio las masas ignorantes; que no saben ver tras la máscara de justicia del que explota sus resentimientos y pasiones.
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Los odiadores debieran ser declarados traidores a la república. El odio no construye.