Todos los edificios tienen siempre algo que está bien pensado, y que es lindo.
Frases célebres sobre: bie. [Página 159]
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Aquel que gobierna por medio de su excelencia moral puede compararse a la estrella polar, que permanece en su sitio en tanto todas las demás estrellas se inclinan ante ella.
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Cuando el pueblo es tan numeroso, ¿qué puede hacerse en su bien? Hacerlo rico y feliz. Y cuando sea rico, ¿Qué más puede hacerse por él? Educarlo.
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Cuando se emprenden guerras para conquistar nuevos territorios, los campos quedarán cubiertos por los cuerpos de las víctimas.
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Si uno se sabe de memoria las trescientas piezas del cancionero, pero cuando se le encargan las funciones de gobierno no es capaz de desempeñar el puesto, o mandado en calidad de enviado al extranjero no se sabe contestar por sí mismo, ¿de qué sirve tanta
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Es preciso que los hombres conozcan el mal para poder evitarlo y entregarse a la práctica del bien.
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El cielo gobierna los acontecimientos del mundo sin ser visto; esta acción oculta del cielo es lo que se llama el destino.
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Reflexionar con calma antes de adoptar ninguna determinación, no cansarse nunca de obrar el bien, y tratar cada asunto según convenga.
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Nunca olvidéis, discípulos, que un gobierno opresor es más cruel que un tigre.
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Haced el bien a vuestros amigos y enemigos, porque así conservaréis los unos y os será posible atraer a los otros
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Las enemistades ocultas y silenciosas, son peores que las abiertas y declaradas.
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Un hombre digno debe ayudar a los necesitados, pero no aumentar los bienes de los ricos.
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Aquel que desea asegurar el bien de otros, ya ha asegurado el suyo propio.
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El gobierno es bueno cuando hace felices a los gobernados y atrae a los que viven lejos.
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Es la fortuna, no la sabiduría, la que gobierna la vida del hombre.
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Si queremos gozar la paz, debemos velar bien las armas; si deponemos las armas no tendremos jamás paz.
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Los hombres sabios nos han enseñado que no sólo hay que elegir entre los males el menor, sino también sacar de ellos todo el bien que puedan contener.
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Nada perturba tanto la vida humana como la ignorancia del bien y el mal.
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La ley suprema es el bien del pueblo.
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Esperaré paciente, acechando, como un perro, el momento. O me iré por la selva de tus versos abriéndome camino lentamente por ocultos senderos, por pequeños resquicios que has dejado entreabiertos.