La moral es la ciencia por excelencia; es el arte de vivir bien y de ser dichoso.
Frases célebres sobre: bien. [Página 145]
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Esforcémonos en obrar bien: he aquí el principio de la moral.
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Esforzarse en pensar bien; he aquí el principio de la moral.
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El orgullo contrapesa todas las miserias. O bien las oculta o, si las descubre, se glorifica a sí mismo por haberlas conocido.
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La mayor parte de los errores de los médicos proviene no de malos raciocinios basados en hechos bien estudiados, sino de raciocinios bien establecidos basados en hechos mal observados.
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Uno nunca debe decir cosas malas sobre los muertos, sólo se deben decir cosas buenas... Joan Crawford está muerta, ¡qué bien!
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¿Quieres que hablen bien de ti? No hables bien de ti mismo.
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Esforcémonos en pensar bien: he ahí el principio de la moral.
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El orgullo contrapesa todas las miserias. O bien las ocultas o, si las descubre, se glorifica a sí mismo por haberlas conocido.
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No poseemos la verdad ni el bien nada más que en parte y mezclados con la falsedad y con el mal.
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Para ser dichoso y ser o con toda seguridad es necesario procurar que los demás lo sean también. Tus bienes y tus males dependen en gran medida de aquellos con quienes te hayas juntado. La confidencia corrompe la amistad; el mucho contacto la consume, el
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El más grande secreto para la felicidad es estar bien consigo mismo
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Si tuviese mi mano cerrada llena de verdades, me guardaría muy bien de abrirla.
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El caballero de Cristo da la muerte con una seguridad completa. Si muere, es por su bien, si mata, es por Cristo
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Es verdad que no se puede encontrar la piedra filosofal, pero está bien que se busque.
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Para computar la felicidad de cada uno no se han de considerar los bienes que posee, sino el gozo que de su posesión recibe
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Aun aquellas proezas que inmortalizó la fama como últimos esfuerzos del celo por el bien público acaso fueron más hijas de la ambición de gloria que del amor de la patria.
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El fascismo no es una iglesia, sino más bien una palestra. No es un partido, es un movimiento. No tiene un programa utópico para el año dos mil, por la sencilla razón de que el Fascismo construye día a día el edificio de su voluntad y de su pasión
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Los gastos que hagas que sean únicamente para el bien ajeno o para el vuestro: es decir, no disipéis nada.
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He dado este paso consciente de la gravedad y de su novedad, pero con una profunda serenidad. Amar a la Iglesia significa también tomar decisiones difíciles, sufridas, teniendo siempre en cuenta el bien de la Iglesia y no el personal