Y entonces le dices, bueno yo una comisioncita. Le pides dos millones de pelas o tres de lo que quieras... ¿Eh? Lo que te dé y me das la mitad bajo mano.
Frases célebres sobre: bue. [Página 62]
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Pienso en mi carrera y siempre recuerdo a mi abuela; aún no me subí el pantalón, si la pobre lo supiera.
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a Shotta Todos flipábamos con Tote. Tú solo compartes litera y cuarto, o sea que eres bueno de rebote.
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A buen juez mejor testigo.
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Nota: Prólogo a la edición argentina de Historia de la guerra en España, firmado en París, 1940. Buenos Aires: La Vanguardia, 1940.
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Tengo una buena idea cada dos años. Dáme un tema, ¡yo te daré la idea!
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Siempre tuve la suerte de rodearme de gente con la que he aprendido mucho y me han dado buenos consejos.
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Ningún hombre conoce lo malo que es hasta que no ha tratado de esforzarse por ser bueno. Sólo podrás conocer la fuerza de un viento tratando de caminar contra él, no dejándote llevar.
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Mucho antes de sentir que escribía yo ya era, creo, un buen lector y hasta diría, un muy buen lector.
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Si hago una buena obra, me siento bien; y si obro mal, me encuentro mal. Esta es mi religión
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Ningún hombre es lo bastante bueno para gobernar a otro sin su consentimiento.
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¿Qué provecho existe en estar de acuerdo en que la amistad universal es buena, y en hablar de la solidaridad de la raza humana como un gran ideal? A menos que estos pensamientos se trasladen al mundo de la acción, serán inútiles.
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Raramente se encuentra un jurisconsulto que litigue, ni médico que tome medicinas, ni teólogo que sea buen cristiano.
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La buena sociedad es aquella en la que la virtud es recompensada.
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Ningún hombre es demasiado bueno para gobernar a otro sin su consentimiento.
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Yo no sé quién fue mi abuelo; me importa mucho más saber qué será su nieto
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Yo no sé quién fue mi abuelo. Me importa mucho más saber quién será su nieto.
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Ningún hombre es lo bastante bueno para gobernar a otros sin su consentimiento.
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No somos enemigos, sino amigos. No debemos ser enemigos. Si bien la pasión puede tensar nuestros lazos de afecto, jamás debe romperlos. Las místicas cuerdas del recuerdo resonarán cuando vuelvan a sentir el tacto del buen ángel que llevamos dentro.
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Triste cosa es no tener amigos, pero más triste debe ser no tener enemigos, porque quien enemigos no tenga, señal de que no tiene: ni talento que haga sombra, ni valor que le teman, ni honra que le murmuren, ni bienes que le codicien, ni cosa buena que le