Cuando muere es un día triste. De primavera, creo, de abril. La muerte llevaba ventaja sobre el final de su historia. En vida ya estaba acabado, era demasiado tarde para que muriera, era un hecho desde la muerte del pequeño hermano. Las palabras subyugant
Frases célebres sobre: cab. [Página 85]
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El matrimonio acaba muchas locuras cortas con una larga estupidez.
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Una buena cabeza y un buen corazón son siempre una combinación formidable.
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Hay que mantener sujeto el corazón; pues cuando se lo suelta no se tarda en perder la cabeza.
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El miedo al dolor, incluso a lo infinitamente pequeño en el dolor no puede acabar de otro modo que en una religión del amor...
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Hasta donde alcanza el influjo de los teólogos, el juicio de valor está puesto cabeza abajo, los conceptos verdadero y falso están necesariamente invertidos...
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¿Vale la pena afanarse durante veinte años para llegar a la duda, que crece por sí misma en todas las cabezas inteligentes?
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Hay que escuchar a la cabeza, pero dejar hablar al corazón.
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¡Lo mismo que mide alrededor de su cabeza!
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La cabellera es para nosotras las mujeres un medio de expresión, no es cierto que con una negra cabellera la mujer demuestra su altivez o su desdén
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Dios no es injusto; en un mundo entero de hombres felices no cabría la literatura.
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Ley implacable de la naturaleza: o devorar, o ser devorado. Pueblos e individuos, o víctimas o verdugos.
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No debía escandalizarse por el sentido de mis voces, de cortar cabezas, verter sangre y sacrificar a toda costa. Para conseguir el ideal revolucionario hace falta recurrir a medios muy radicales.
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Suerte que no soy de esos Chupamedias como Carlos Cabrera y Hugo Savinovich
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Que puedas pues partir sin remordimientos y dejar este país familiar con un beso sobre mis cabellos y todo el futuro entre tus manos.
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¿Cómo puede ser cobarde el hombre que saltó sobre un cañón en Gettysburg para animar a sus soldados? ... Eso no es valentía dijo él con fatiga. El combate es algo como el champaña. Se sube a la cabeza de los cobardes tan rápidamente como a la de los hér
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No tengo ganas de preocupaciones. Cuando estreno sombrero me hace el efecto de que todos los números que conozco se borran de mi cabeza.
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Si creo desde el corazón, casi todo funciona, si lo hago desde la cabeza, casi nada.
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Te quiero. Te quiero por tu bravura y tu tenacidad, y tu brío y tu implacable dureza. ¿Cuánto te quiero? Tanto que, hace un momento, hubiera ultrajado la hospitalidad de la casa que nos ha acogido a mi familia y a mí, hubiera olvidado la esposa más buena
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Cuando estas palabras se le hayan ido de la cabeza, se perderán para siempre. Como si nunca hubieran existido.