Cada vez que cometo un error me parece descubrir una verdad que no conocía.
Frases célebres sobre: cad. [Página 127]
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Cada vez que perdemos el ánimo, perdemos muchos días de nuestra vida
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Existe más de un sueño en cada vida. Tal vez existan tantos como años. Para mí el último es: <<Saber>>. Creo que es el más largo y el menos realizable
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El Amor Materno: No, esta de hecho de besos, de miradas, de caricias. Cada beso que se da añade en él un fulgor de luna o de sol.
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En cada encrucijada del sendero que lleva al futuro, la tradición ha colocado diez mil hombres para custodiar el pasado
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Cada una de tus sonrisas me quita el peso de un año.
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Ahora cada vida era una piedra preciosa, cada aliento humano encerraba mucho más valor que la más hermosa de las joyas talladas, y la disminución de almas que se producía día a día, hora a hora, sumía los corazones en la más profunda tristeza.
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Los buenos métodos de preparación de comida conservan los delicados sabores naturales.
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Cada año nuevo cielo y tierra en armonía el primer día.
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Somos seres de perversidad inmensa cada uno de nostros; villanos para quienes no existe más Dios que sus deseos, más leyes que los límites de su resistencia, más cuidados que sus placeres; sin principios, desenfrenados, disolutos, ateos. Indudablemente ex
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Nos impulsaban las olas livianas, y el viejo océano sonreía con el peso del amor y la esperanza puestos a su recaudo; amansando con delicadas caricias sus llanuras tempestuosas, el sendero se allanaba apara nosotros.
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Los puertos de las desoladas villas marineras del oeste de Irlanda estaban llenos de naves de todos los tamaños, desde el buque de guerra hasta la pequeña barca de pescadores, que, varada sin tripulación, se pudría a la orilla del mar.
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Cada vez sentía mayor desprecio por las tesis de la moderna filosofía natural. Qué distinto sería si lod científicos se dedicaran a la búsqueda de los secretos de la inmortalidad y del poder; aquellas metas, aunque sin valor real, estaban llenas de grande
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Pinos en cada isla. ¡Y cómo refresca el ruido del viento!
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Al encender la luz las sombras de las muñecas una para cada una.
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La igualdad prescrita por la revolución no es si no la venganza del débil sobre el fuerte; es lo que ocurría en otros tiempos en sentido inverso, pero esta reacción es justa, es necesario que a cada uno le llegue su oportunidad.
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¿No sería infinitamente más sencillo, en una acción tan absolutamente indiferente a la sociedad, tan conforme con Dios, y más útil a la naturaleza de lo que pueda creerse, que se dejara a cada cual obrar a su antojo?
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¡El honor! ¡Cómo es posible que otra persona pueda disponer de nuestro honor! ¿No será acaso esto del honor un medio que los hombres hayan empleado para encadenar a las mujeres más fuertemente a ellos?
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¿Y qué necesidad hay de sentirse encadenado a otras sensaciones distintas a las del placer?
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Un pueblo de pescadores bailando bajo la luna el olor a pescado fresco.