El grito que pide socorro, una vez convertido en canto, ya no se dirige a nadie.
Frases célebres sobre: can. [Página 161]
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Yo estoy mortalmente cansado de la vida, No admito nada de ella, Pero aún así amo esta pobre tierra Porque no conozco otra.
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Yo soy tan pobre como la naturaleza y tan simple como el firmamento, y mi libertad es tan quimérica como el canto de los pájaros nocturnos.
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Aunque quede ridículo que lo diga con simplicidad, uno siempre anda buscando los orígenes: ¡nuestra identidad!
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Pronto irás por ahí como el converso y el predicador: reprendiendo a la gente por los pecados de los que tú ya te has cansado.
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Es absurdo dividir a la gente en buena y mala. La gente es tan sólo encantadora o aburrida.
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El objetivo del mentiroso es sencillamente encantar, deleitar, proporcionar placer. Él es la mismísima base de la sociedad civilizada.
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La buena gente hace un daño enorme. Y por supuesto, el peor daño es conceder tanta importancia a la maldad. Es absurdo dividir a la gente en buena y mala. La gente es encantadora o aburrida.
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En el corazón del siglo soy un ser confuso y el tiempo aleja cada vez más el objetivo y el fresno cansado del bordón y el miserable verdín del cobre.
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Que este aire sea testigo de su corazón de largo alcance, y en las trincheras, un omnívoro y activo océano sin ventana es la materia... ¿De qué sirven estas estrellas delatoras? Todo deben contemplar ¿Para qué? En la reprobación del juez y del testigo, en
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Cuando un niño comienza a sonreír, con una pequeña bifurcación de amargor y dulzura, las orillas de su sonrisa desembocan sin burlas en la anarquía del océano. Se siente mejor que nadie: juega a la gloria con los ángulos de la boca y ya cose la sutura iri
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El arte de la música es el que más cercano se halla de las lágrimas y los recuerdos.
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Todas las mujeres durmieron en mi cama, sobre todo la cocinera y la cantante inglesa. Hoy crecí. Las mujeres huyeron pero tú viniste trayéndome todas en tu cuerpo.
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Dicen que cuando los americanos buenos mueren van a París -dijo Sir Thomas riendo... ¿En serio? ¿Y dónde van los americanos malos cuando mueren? -preguntó la duquesa. Van a América, murmuró Lord Henry.
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Hacer una buena ensalada es como ser un diplomático brillante; el problema es el mismo en ambos casos: saber con exactitud la cantidad de aceite que hay que mezclar con el vinagre.
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Un marido es una especie de pagaré: la mujer se cansa de atenderlo.
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Las mujeres son un sexo decorativo. Nunca tienen nada que decir, pero lo dicen de manera encantadora.
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Vámonos patria a caminar, yo te acompaño. Yo bajaré los abismos que me digas. Yo beberé tus cálices amargos. Yo me quedaré ciego para que tengas ojos. Yo me quedaré sin voz para que tú cantes. Yo he de morir para que tú no mueras, para que emerja tu rostr
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Pequeña patria, dulce tormenta mía, canto ubicado en mi garganta desde los siglos del maíz rebelde: tengo mil años de llevar tu nombre como un pequeño corazón futuro cuyas alas comienzan a abrirse a la mañana.
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Los hombres se casan por cansancio; las mujeres por curiosidad; ambos quedan chasqueados