Yo no soy responsable de que me atraigan simultáneamente el campo y la ciudad, la tradición y el futuro; de que me encante el arte nuevo y me extasíe el antiguo; de que me vuelva loco la retórica hecha, y me torne más loco el capricho de volver a hacérmel
Frases célebres sobre: can. [Página 197]
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Si yo no alcanzo la gloria, me conformo con una glorieta
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Pretender escribir en domingo con cierta sensatez y hasta profundidad es un acto que no está al alcance de los humanos
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La vida es siempre amor y miseria. La vida son siempre las mismas canciones.
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Dentro, en tus ojos, donde calla y duerme un palpitar de acuario submarino, quisiera, licor tenue al difumino, hundirme, decantarme, adormecerme.
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Descansa, duérmete, sueña, no tengas miedo del mundo, que yo te velo.
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Las mujeres son peligrosas por las enfermedades que muchas de ellas comunican a los que obtienen sus favores.
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A la compañera de viaje, cuyos ojos, encantador paisaje, hacen parecer corto el camino.
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Tengo verdadero talento para unir unas palabras con otras, pero no creo que se trate de verdadera poesía. Es una especie de habilidad, una ternura que pongo en mis canciones.
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Que nunca el arte abstracto, que nos tiraniza hoy día arranque de sus encantos este volumen asombroso.
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El gobierno tiene que como misión hacer que los buenos ciudadanos permanezcan buenos y los malos no lo sean.
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Los hechos son el principio, el medio, el fin; hace un daño irreparable descansar sobre grandes discursos.
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La acción es el principio; el medio, el fin; hace un daño irreparable descansar sobre grandes palabras
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La pereza es probablemente la forma más difícil y cansadora de ser lo que se es.
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Somos fabricantes de memoria.
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En resumidas cuentas, en este mundo, cada cual consigue lo que se merece. Pero sólo quienes alcanzan el éxito lo reconocen.
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El hombre recorre el mundo buscando lo que necesita y vuelve a su casa a encontrarlo.
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Cuando eres un constructor de barcos, nadie te presta atención. Pero cuando eres el dueño de los Yankees de Nueva York... lo hacen, y me encanta.
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Estás pensando le dijo- que tengo una cara avejentada y cansada. Piensas que hablo de poder y que ni siquiera puedo evitar la decrepitud de mi propio cuerpo. ¿No comprendes Winston, que el individuo es sólo una célula? El cansancio de la célula supone el
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Sólo dejo el sonido de muchas palabras oídas al azar con ecos burlones. Canté al cielo. El exilio me hizo libre, llevándome de mundo en mundo, desde todos los mundos.