Ni la belleza ni la inteligencia hacen que una mujer viva contenta con su esposo, sino la bondad de carácter, la virtud y el deseo de agradar.
Frases célebres sobre: car. [Página 233]
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Cuando Platón describe su imaginario Hombre recto, cargado con todos los castigos de culpa, pero mereciendo la más alta recompensa de virtud, él describe exactamente el personaje de Jesús...Que presencia de juicio...Si, si la vida y muerte de Sócrates son
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La juventud es el tiempo de estudiar la sabiduría, así como la vejez es el tiempo de practicarla.
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El cine es como un diario personal, un portátil o un monólogo de alguien que intenta justificarse ante una cámara.
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Las cartas de amor se escriben empezando sin saber lo que se va a decir, y se terminan sin saber lo que se ha dicho.
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La juventud es el momento de estudiar la sabiduría; la vejez, el de practicarla.
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Incluso el pasado puede modificarse
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A los verdugos se les reconoce fácilmente: tienen cara de miedo
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El hombre ha nacido libre y por doquiera se encuentra cargado con cadenas.
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Quitad a nuestros sabios el placer de ser escuchados y el saber carecerá de valor para ellos.
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No está en nuestra mano carecer de pasiones, pero sí reinar sobre ellas.
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Celebro contigo un contrato en el cual todos los deberes están a tu cargo y todos los beneficios están a mi favor; contrato, que respetaré mientras se me dé la gana y que tú observarás mientras se me dé la gana
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¡Desgraciado aquel que no sabe sacrificar un día de placer a los deberes de la humanidad!
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Incluso el pasado puede modificarse; los historiadores no paran de demostrarlo.
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Me daban ódenes. Obedecía. Me sentía justificado. Ahora nadie pueda ya darme órdenes y nada puede ya justificarme
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El misántropo es hombre; por lo tanto, el humanista ha de ser en cierta medida misántropo. Pero es un misántropo científico, que ha sabido dosificar su odio, que odia primero a los hombres para poder amarlos después
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Un amor, una carrera, una revolución: tantas empresas que comenzamos ignorando su resultado.
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Ajedrecista: los elegidos de la duda. Cada hombre deberá buscarse un fin propio, válido solamente para él y realizar su proyecto particular, que tiene un valor meramente subjetivo. Elegimos todo lo que somos, y somos eso que elegimos.
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A los verdugos se les reconoce siempre. Tienen cara de miedo.
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¿Llegamos a sofocar, siquiera a disimular nuestra angustia? No podemos suprimirla porque somos angustia.