El mayor castigo de la injuria es haberla hecho.
Frases célebres sobre: cas. [Página 281]
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Si eres hombre, alza tus ojos para admirar a los que han emprendido cosas grandes aunque hayan fracasado
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La inexperiencia destruye e inutiliza muchas buenas ocasiones.
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La felicidad pasa tan deprisa que no deja huella, salvo en el caso de las obras de la imaginación
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El Hall había perdido su ritmo rutinario, y había un consuelo yo lo había advertido en otros hogares en duelo en las pequeñas tareas domésticas, realizadas a conciencia.
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Admira a quien lo intenta, aunque fracase
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Los que saben mucho se admiran de pocas cosas, y los que no saben nada se admiran de todo
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El sabio no castiga por venganza de lo pasado, sino por remedio de lo venidero.
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Hay casos tan feos, que aún al que los castiga ofenden.
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Estoy pensando en las heridas de Rod. Me parece que se está castigando. Está claro que se siente culpable ... . Quizá esté intentando hacerse daño, casi de un modo inconsciente. Por otro lado, quizá nos esté pidiendo ayuda. Conoce mis aptitudes como médic
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El departamento de Marketing utiliza muchas técnicas avanzadas para juntar producto y comprador de una forma que eleve al máximo los beneficios. Por ejemplo, regalan llaveros.
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Las rocas de ayer cantaban cuando las golpeábamos estalactitas en las viejas cuevas, goteando oscuridad, nuestras llamadas de amor pequeñas como un diapasón.
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En ninguno es la ira más peligrosa que en el que a otros castiga.
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Es mucho más importante que te conozcas a ti mismo que darte a conocer a los demás
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La vida se vuelve casi interesante cuando ya has aprendido las mentiras de los demás, y empiezas a disfrutar observándolos, viendo que siempre dicen otra cosa de lo que piensan, de lo que quieren en verdad... Sí, un día llega la aceptación de la verdad, y
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El deseo de ser diferente de lo que eres es la mayor tragedia con que el destino puede castigar a una persona.
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Durante toda mi vida me he visto obligado a dar clases para poder vivir. Durante un tiempo lo dejé para dedicarme sólo a la poesía, pero en cuanto nacieron mis hijos y empezaron las obligaciones, hipotecas y demás, tuve que volver a las aulas.
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Cuando hago los movimientos sensuales en el escenario siento que abajo, en la platea, deben de haber 450.000 ratones corriendo carreras. ¿Qué miran esas chicas? ¿Qué necesidades tienen? ¿Qué vacíos? Me intrigan.
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Mucho puede la casualidad en nuestra vida, porque vivimos por casualidad.
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Los desgraciados casi nos fuerzan a ser duros e insensibles.