Los dos miramos el cielo azul, el castaño sin hojas con sus ramas llenas de gotitas resplandecientes
Frases célebres sobre: cast. [Página 19]
Hay un total de 538 freses célebres sobre "cast" este sitio web. [Página 19]
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El castaño está en flor de arriba abajo. Además, está lleno de hojas y se ve mucho más bonito que el año pasado
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Antes de castigar a un niño, pregúntate si no serás tú la causa de su problema.
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Uno se reprocha muchas cosas y cree que la libertad está en malgastar la vida y maltratar el cuerpo, y no se da cuenta que es la manera de castigarse porque está inconforme con lo que hace.
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Esas acciones tan poco nobles no me producen más que pesadumbre. Cuando veo que hay personas que engañan ante los mismos ojos de todos y que no son castigadas con el desprecio general, no sé lo que me ocurre, me pongo mala. Pienso, pienso...y poco faltó
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Es un necio quien no puede enfadarse; pero es un sabio quien no se enfada, pues el enfado nada compone y sólo castiga al mismo que se enfada
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Una verdad a la que no se da crédito nos hiere mucho más que una mentira. Requiere un gran valor respaldar una verdad inaceptable para nuestra época; conlleva siempre un castigo, que suele ser la crucifixión.
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La disciplina de la palabra escrita castiga tanto la estupidez como la falta de honradez.
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El Estado tiene por necesidad que proveer a la subsistencia del pobre que ha cometido un crimen mientras sufre el castigo, el no hacer lo mismo por el pobre que no ha faltado a la ley equivale a premiar el crimen.
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La soberbia es el vicio más frecuentemente castigado, y, sin embargo, el más difícil de curar.
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Castigar a uno o dos transgresores para que sirva de ejemplo es más benévolo que ser demasiado compasivo.
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Recela de todos aquellos cuya tendencia al castigo es poderosa.
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La antinatural castración de un Dios para hacer de él un Dios meramente del bien estaría aquí fuera de todo lo deseable. Al Dios malvado se lo necesita tanto como al bueno; la propia existencia no la debe uno, en efecto, precisamente a la tolerancia, a la
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La única ofensa que no puedes castigar es el discurso fúnebre.
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La predicación de la castidad es una evidente provocación a la contranaturaleza.
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Por lo que más se nos castiga es por nuestras virtudes.
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La castidad es en algunos una virtud, pero en muchos es casi un vicio.
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El orden de castias, que es la ley suprema, dominante, es sólo la sanción de un orden natural, de una legalidad natural de primer rango sobre la que ningún capricho, ninguna idea moderna tiene poder.
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El concepto de culpa y de castigo, incluida la doctrina de la gracia, de la redención, del perdón —mentiras completas, carentes de toda realidad psicológica— todo eso ha sido inventado para destruir el sentido de las causas en el hombre: ¡son el atentado
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El santo perfecto de Dios es el castrado perfecto.