Si te caes siete veces, levántate ocho.
Frases célebres sobre: ces. [Página 177]
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Estaba furioso de no tener zapatos; entonces encontré a un hombre que no tenía píes, y me sentí contento de mi mismo.
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No con quien naces, sino con quien paces.
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Alábate, cesto, que venderte quiero.
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Quien da primero, da dos veces.
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No se puede repicar y andar en la procesión.
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Celebraría saber cuántos hombres se necesitan para hacer uno perfecto
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Toda mentira de importancia necesita un detalle circunstancial para ser creída.
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Si llego a vencer, es preciso que me pagues por haber vencido; si vences tú, por haber vencido tú
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Este voto la humanidad lo debe a los cientos de millares de personas que, sin culpa propia alguna, a veces sólo por razones de nacionalidad o de raza, se ven destinados a la muerte o a un progresivo aniquilamiento.
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Necesito creer en mí una vez más, mi fe a sido socavada.
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El proceso creativo es como la música, que tiene raíz con extraordinaria fuerza y rapidez.
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Si os parece que andando no llegais a la libertad, corred entonces
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Cada descubrimiento y progreso, cada incremento en la riqueza de la humanidad, se origina en el conjunto del trabajo manual y cerebral de ayer y hoy. Entonces, ¿Qué derecho tiene nadie de apoderarse de una partícula de ese todo y decir: Esto es mío y no v
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Pocos son los hombres que saben caminar a la muerte con dignidad, y muchas veces no aquellos de quienes lo esperaríamos. Pocos son los que saben callar y respetar el silencio ajeno.
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Habían cerrado las puertas enseguida pero el tren no se puso en marcha hasta por la tarde. Nos habíamos enterado con alivio de nuestro destino. Auschwitz: un nombre carente de cualquier significado entonces para nosotros pero que tenía que corresponder a
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Educad a los niños y no será necesario castigar a los hombres.
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Servid cien veces, negaos una, y nadie se acordará más que de vuestra negativa.
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El trabajo, la labor, es una necesidad psicológica; la necesidad de gastar la energía física acumulada; una necesidad que es en sí la salud y la vida. Si tantas clases de trabajo útil son hechas ahora de mala gana, es únicamente porque imponen un exceso d
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Los malvados no necesitan del castigo de Dios ni de los hombres, porque su vida corrompida y atormentada es para ellos un castigo continuo.