La belleza, sin necesidad de valedores, persuade por sí misma los ojos de los hombres.
Frases célebres sobre: ces. [Página 374]
Hay un total de 7966 freses célebres sobre "ces" este sitio web. [Página 374]
-
-
En ocasiones el exceso es estimulante. Evita que con la moderación se adquiera el mortal efecto de un hábito.
-
El dolor une, a veces, pero no enseña a vivir.
-
Para comer bien en Inglaterra es recomendable desayunar tres veces.
-
Nuestras dudas son traidores que muchas veces nos hacen perder el bien que podríamos ganar si no temiéramos buscarlo.
-
Los charlatanes, con seguridad, son malos trabajadores. Se necesita más la mano que la lengua.
-
La codicia arraiga hondo y crece con raíces más perversas que la lujuria, flor de verano.
-
Aquel que es realmente tu amigo acudirá en tu ayuda cuando la necesites: Si estas triste,...llorará; si estas en vela,...no podrá dormir; así, de cada pena del corazón contigo compartirá la carga. Estas son señales ciertas para distinguir al amigo fiel de
-
Y el vicio es algunas veces dignificado por accidente.
-
La perfección llevada al exceso muere de plétora.
-
La autoridad tiene ladrones peligrosos, cuando los jueces roban entre ellos.
-
Y sobre todo: sé sincero contigo mismo; y de esto debe seguirse, como la noche al día, que entonces no puedas ser falso con ningún hombre.
-
Si todos los días fueran fiestas deportivas, entonces el deporte sería tan aburrido como el trabajo.
-
La felicidad proviene de la capacidad de sentir profundamente, de disfrutar simplemente, de pensar libremente, de arriesgar la vida, de ser necesitado.
-
Los que creen no necesitan pruebas, y a los que no creen ninguna prueba les vale
-
Si conoces a los demás y te conoces a ti mismo, ni en cien batallas correrás peligro; si no conoces a los demás, pero te conoces a ti mismo, perderás una batalla y ganarás otra; si no conoces a los demás ni te conoces a ti mismo, correrás peligro en cada
-
El aspecto exterior pregona muchas veces la condición interior del hombre.
-
No hay quien sea enteramente inaccesible a la adulación, porque el hombre mismo que manifieste aborrecerla, en alabándole de esto es adulado con placer suyo.
-
Si se quiere ascender por cuestas empinadas, es necesario al principio andar despacio
-
El hombre viejo es niño dos veces.