Necesitamos una revolución gigantesca. Ni siquiera la rusa nos sirve. Queremos llamaradas que enrojezcan los cielos y mares de sangre que inunden el planeta.sin fuentes
Frases célebres sobre: cielo. [Página 9]
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La tristeza es un don del cielo, el pesimismo es una enfermedad del espíritu.
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Esta es la vida que elegimos. Y una cosa está clara, ninguno veremos el cielo.
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A los 18 años la gloria no me cayó del cielo. Pasé por un montón de cosas antes de Oasis; sé lo que es vivir con 30 libras por semana. Así que no voy a perder la cabeza, eso se lo dejo a los otros.
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Los místicos del Tao nunca hablan de Dios, la reencarnación, cielo, infierno. No, ellos no hablan sobre esas cosas. Todas ellas son creaciones de la mente humana: explicaciones para algo que nunca puede ser explicado, explicaciones para el misterio. De he
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Dices que en el cielo está la belleza eterna. La belleza eterna está aquí y ahora, no en el cielo. ¡Dices que en el cielo el amor es puro y eterno! El amor puede ser puro y eterno aquí y ahora, no hay necesidad de esperar el cielo.
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Encuentra momentos en los que no estés, y ésos serán los momentos en los cuales, por primera vez, verdaderamente existirás. Así, soy la nube blanca, y todo el esfuerzo es transformarte a ti también en una nube blanca que ande a la deriva por el cielo. Sin
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Hay un camino en lo alto, visible en los cielos transparentes, llamando la Vía Láctea, que resplandece con brillo propio. Los dioses van por ella a la morada del gran Tonante y su residencia real... Allí los famosos y poderosos habitantes del cielo han se
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A cuenta de prometer; el reino de los cielos, algunos vivillos lo que están haciendo. Es su propio cielo particular en la Tierra.
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Cuando Héctor o Aquiles no tienen la suerte de morir en Troya, se convierten en Ulises intentando regresar a Ítaca bajo un cielo sin dioses, y llamándose Nadie para sobrevivir en la cueva del cíclope. Cualquier imbécil puede ser Héctor o Aquiles. Lo difíc
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Yo lo he dicho ya otras veces, soy el pequeño gorrión de una bandada inmensa, a quien Perón, el cóndor que domina las alturas, enseñó a volar cerca del cielo. 27 de octubre de 1951.
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Dura es la ley de amor, pero por dura que sea, hay que obedecerla, pues la tierra y el cielo por ella están unidos desde el fondo de las edades.
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Y cuando caiga desde cielo ¿Quién me estará esperando? ¿Estarás tú esperándome?
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Hágase justicia, aunque se hunda el cielo.
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He pensado en la locura. He llorado rogando al cielo que me permitan enloquecer. No salir nunca de los ensueños. Ésta es mi imagen del paraíso.
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La vida me ha golpeado fuerte. Podía haberme hecho vulnerable y acabar pegándome un tiro o podía mirar al cielo y crecer. Elegí la segunda opción.
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El pueblo salvadoreño tiene el cielo por sombrero.
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Eras mi cómplice en los sueños, sabíamos que un día, unidos volaríamos. Se que tus alas se quedan conmigo, que desde el cielo tu abrazo es mi abrigo, ángel divino me cuidas del mal, se que camino con tu compañía, que con tu voz se me encienden los días,
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Aunque parezca yo no soy una princesa en realidad no soy mas que una traviesa; De noche cuento las estrellas en el cielo, en mi guitarra llevo siempre mi amuleto, soy natural y siempre digo lo que pienso, te suene bien o mal yo nunca me arrepiento
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No quiero un cielo, ni un paraíso, no quiero nada de eso. Yo quiero volver a este mundo, yo quiero vivir eternamente en este mundo.