El fin de la historia será el comienzo de la paz: el reino de la inocencia recobrada
Frases célebres sobre: cob. [Página 10]
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No sé si soy cobarde por no irme de aqui, o un valiente por seguir luchando por causas casi perdidas
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Mi justo vivirá por la fe; mas si es cobarde, mi alma no se complacerá en él
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Estirada por una nueva idea, la mente del hombre jamás recobra su tamaño original.
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En los de la alcoba: a cada uno una punzada en el coxis y vehemente deseo de mirarse el coxis, de lamerse el coxis. Una contorsión del cuello y el seguir vertiginoso de la cabeza a la curva del cuerpo, sobre manos y pies, en movimiento centrípeto, mientra
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Un perro cobarde ladra más de lo que muerde.
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Me pasé la vida imaginándote, no es momento para ser cobarde.
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Llegué a la Presidencia para hacer las cosas que había que hacer y que muchos presidentes antes que yo, por cobardía, no tuvieron valor para hacerlas
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¿Qué animal es ese que tanto quieres? -Es Toto, mi perro. ¿Es de hojalata o está relleno de paja? -Ninguna de las dos cosas. Es un...Un...Perro de carne y hueso. ¡Vaya! Es un animalito raro y, ahora que lo miro bien, bastante pequeño. Sólo a un cobarde co
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El valor crece atreviéndose, y la cobardía titubeando
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El cobarde se llama a sí mismo prudente
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Desear la muerte es propio de cobardes
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El valor es a menudo una carencia de conocimiento, mientras que la cobardía a menudo se basa en buenas informaciones.
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Acepto el reto del cobarde coloso invasor y de los traidores a la Patria
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Ya en el teatro de los acontecimientos me encontré con que los dirigentes políticos, conservadores y liberales son una bola de canallas, cobardes y traidores, incapaces de poder dirigir a un pueblo patriota y valeroso
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La opulencia tiene su miseria: es cobarde y se apega a la vida
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Esta es mi parte cobarde, se oculta detrás de lo correcto y así puedo desentenderme de mi deseo de herir.
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Es necesario dotar a todo niño de una casa. Un lugar que, aún perdido, pueda más tarde servirle de refugio y recorrer con la imaginación buscando su alcoba, sus juegos, sus fantasmas.
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Nada me impresiona más que los hombres que lloran -dice luder-. Nuestra cobardía nos ha hecho considerar el llanto como cosa de mujercitas. Cuando solo lloran los valientes: por ejemplo, los héroes de Homero.
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Ser filósofo es como cualquier otra profesión. En este caso, cobras a cambio de mantener viva una tradición importante, y si tienes suerte, puedes conseguir escribir algún libro que sea leído por los que no son filósofos. ¡Y eso es ya todo un éxito!