El corazón de la madre es el único capital del sentimiento que nunca quiebra, y con el cual se puede contar siempre y en todo tiempo con toda seguridad.
Frases célebres sobre: cor. [Página 165]
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El pavor que me causaba su solo contacto y me helaba la sangre en los primeros días, se esfumó. Empezaba ya a sentir vagos deseos...Un débil despertar se iniciaba, y sentía un hormigueo que subía por mis venas y recorría todo mi cuerpo, estremeciéndome y
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La experiencia de la tempestad es siempre abismal. En el intervalo entre el relámpago y el trueno, en cada ocasión tiembla el cuerpo, palpita el corazón.
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A ésos los tomaría de mi cuenta, los embarcaría en un tren especial, y los haría recorrer la República para que en cada parte, convocaran al pueblo para enseñárselos, diciéndoles: ¡Pueblo, éstos no te hacen ningún bien, sólo hablan y te roban tu dinero!
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Una madre se defiende con el corazón lleno de amor, antes de usar la palabra. Me pregunto si en el corazón de muchos de los que entran en esta dinámica de los escándalos habrá amor por la Iglesia
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Tratamos de llegar a las personas que se encuentran lejos mediante los medios digitales, la red y los mensajes cortos
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Preocuparse por todos, por cada uno, con amor, especialmente por los niños, los ancianos, quienes son más frágiles y que a menudo se quedan en la periferia de nuestro corazón. Es preocuparse uno del otro en la familia: los cónyuges se guardan recíprocamen
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Los pobres, los pobres, pensé, e inmediatamente me acordé de Francisco de Asís
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Para abrir el corazón ajeno, es necesario antes abrir el propio.
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La vida no te está esperando en ninguna parte, te está sucediendo. No se encuentra en el futuro como una meta que has de alcanzar, está aquí y ahora, en este mismo momento, en tu respirar, en la circulación de tu sangre, en el latir de tu corazón. Cualqui
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El coraje es una imprudencia que teme tanto como la prudencia puede temer, pero que coloca, sin embargo, su nariz fuera, abandona su matorral, se da vuelta, de pronto, y hace frente.
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El grito que pide socorro, una vez convertido en canto, ya no se dirige a nadie.
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Tu pupila en la corteza celeste, gira a lo lejos y a ras de suelo, la defienden los lapsus de las débiles, previsoras pestañas.
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El oído afinado dirige la vela sensitiva...El sonido sordo y cauteloso del fruto...En el corazón del siglo soy un ser confuso...
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De pronto recordé que había soñado con eso: Un laberinto asfixiante en el que por más que caminara siempre estaba en el mismo lugar. Algo me atrajo, quizá la incertidumbre o mi propio miedo, y me largué a correr hacia cualquier parte.
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Parado allí, con el corazón apretujado, sin saber lo que haría al volver a la calle, se preguntó quién ocuparía su lugar.
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Nada te sucederá porque inerme diste tu afecto en el galope del corazón. Te llevaré en los cuatro balcones cerrados del corazón.
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Cuando pongamos en servicio de Bolivia, disciplinadamente, la mente para servirla, el corazón para defenderla, vendrán días mejores que los pobres miopes de una realidad enferma no pueden esperar.
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La educación es una cosa admirable, pero es bueno recordar de vez en cuando, que nada que valga la pena saber puede ser enseñado.
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Los sentidos llevan comúnmente fragmentos de conocimientos. Se sabe que las personas que son compasivas, del corazón, tienen cierta sabiduría, percepción, intuición que no puede ser enseñada. Ellos pueden ver cosas, sentir cosas. Son sensibles a cosas que