Una mujer hermosa agrada a la vista; una mujer buena agrada al corazón; la primera es una joya, la segunda un tesoro.
Frases célebres sobre: cora. [Página 52]
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Todo el que teme la muerte, es un ateo de corazón
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El corazón de un hombre de estado debe estar en su cabeza
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El coraje no se puede simular: es una virtud que escapa a la hipocresía.
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Aún en el sueño más profundo, saber que eres tú. Y más aún: oír el sonido de tu corazón. Y besarlo.
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Me gusta la gente capaz de entender que el mayor error del ser humano, es intentar sacarse de la cabeza aquello que no sale del corazón
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Usted ama se transfigura y ama por una eternidad tan provisoria que hasta el orgullo se le vuelve tierno y el corazón profético se convierte en escombros
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No somos cobardes, sino que no hemos encontrado aún nuestro coraje
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Si el corazón se aburre de querer para qué sirve
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Otro en desnudo altar incienso ofrece no menos de los dioses recibido; que mucho un limpio corazón merece, y siempre de los dioses es oído.
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Dicen que soy horroroso: por la lisonja, mil gracias: mira tú mi corazón y prescinde de mi cara.
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Una idea errónea que se arraiga en el corazón humano, es como una mancha de aceite; tarde o difícilmente se borra.
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Sólo de la rectitud del corazón nace la felicidad de todos requerida
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Solamente quien mueva los corazones, moverá el mundo.
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Cada vez está más triste y más violento el corazón de Canek. Antes hablaba y decía su pensamiento. Ahora casi ha enmudecido; aprieta los puños y se va solo por los caminos de espinas, de piedra y de sol. Le acompaña su sombra. En los ojos de Canek se ha e
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Muchas maravillas hay en el universo; pero la obra maestra de la creación es el corazón materno.
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El hombre tiene corazón, aunque no siga sus dictados.
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Se borrará en tus labios la forma de los míos, y el cielo de tu vida tendrá un color distinto al de mi corazón.
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Opónense a la razón dos antagonistas formidables: la cólera, que la tienen la sade de su imperio en el corazón, en los orígenes mismos de la vida, y la lubricidad, que extiende su preponderancia hasta más abajo de la región abdominal
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Finalmente se llegó al extremo de introducir todo Aristóteles en el corazón de la teología y de forma tal que su autoridad es casi más venerable que la de Cristo.