Ahora os ordeno perderme a mi y encontraros a vosotros; sólo cuando todos hayáis renegado de mi volveré a vosotros.
Frases célebres sobre: cua. [Página 364]
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Artículo cuarto. — La predicación de la castidad es una incitación publica a la contranaturaleza. Todo desprecio de la vida sexual, toda impurificación de la misma con el concepto de impuro es el autentico pecado contra el espíritu santo de la vida.
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Cuando se ha retirado la posibilidad de una causa natural, hay necesidad de una causalidad contraria a la naturaleza.
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Cuando muere es un día triste. De primavera, creo, de abril. La muerte llevaba ventaja sobre el final de su historia. En vida ya estaba acabado, era demasiado tarde para que muriera, era un hecho desde la muerte del pequeño hermano. Las palabras subyugant
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Cuando usted lloró, fue sólo por usted y no por la admirable imposibilidad de alcanzarla a través de la diferencia que les separa
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Poca gratitud se tiene por el maestro cuando se continúa siendo siempre alumno
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El gran estilo nace cuando lo bello obtiene la victoria sobre lo enorme.
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Todo aquel que tiene una razón para vivir puede soportar cualquier forma de hacerlo
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-Cuando se llega a cierto estado no es conveniente vivir más tiempo.
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La locura es como la comprensión, ¿Sabes? No se la puede explicar. Exactamente como la comprensión. Se te viene encima, te llena y entonces se la entiende. Pero cuando le abandona a uno, ya no se la puede entender en absoluto
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Digo cualquier cosa, y después olvido. Tú lo sabes sonríes, pero yo sigo a tu lado en la desesperación que te procuro
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Veo a los periodistas como trabajadores manuales, los obreros de la palabra. El periodismo solo puede ser literatura cuando es apasionado
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Para ella, la niña, esta cita de reencuentro, en ese lugar de la ciudad, había quedado siempre como el del inicio de su historia, aquél por el cual se había convertido en los amantes de los libros que había escrito
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Proyecta el goce que encuentra en sí mismo, su sentimiento de poderío, en un ser al cual pueda estar agradecido por estas cualidades.
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Nosotros, de la prensa, somos unos criminales del adjetivo. Con la más eufórica de las irresponsabilidades les llamamos 'ilustre', 'insigne', 'formidable' a cualquier don nadie.
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El brasileño no está preparado para ser 'el más grande del mundo' en cosa alguna. Ser 'el más grande del mundo' en cualquier cosa, aunque sea en escupido en distancia, implica una grave, pesada y sofocante responsabilidad.
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El oyente sólo es respetuoso cuando no está entendiendo nada.
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Cuando el agua ha empezado a hervir, apagar el fuego ya no sirve de nada.
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Es lícito establecer una ecuación perfecta entre el cristiano y el anarquista: su finalidad, su instinto tienden sólo a la destrucción.
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Todo lo miserable, lo sufre que de sí mismo, lo atormentado por malos sentimientos, el entero mundo-ghetto del alma, ¡de un golpe, encumbrado! — Basta leer a cualquier agitador cristiano, a San Agustín, por ejemplo, para comprender, para oler qué sucia pa