Cuando veas el bien, procede como si nunca pudieras alcanzarlo completamente; cuando te veas frente a frente con el mal, procede como si fueras a probar el calor del agua hirviendo.
Frases célebres sobre: cua. [Página 47]
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Cuando veas a un hombre bueno, trata de imitarlo; cuando veas a un hombre malo, reflexiona
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Cuando veáis un hombre sabio, pensad en igualar sus virtudes. Cuando veáis un hombre desprovisto de virtud, examinaos vosotros mismos.
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El sabio teme la bonanza; empero cuando descarga la tempestad camina sobre las olas y desafía los vientos.
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En la conversación con un superior hay que atender a tres cosas: hablar antes de que le inviten a ello es una indiscreción, no hablar cuando le preguntan es una falta de sinceridad, hablar sin atender a la disposición del humor del superior es una ceguera
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Lo único que no se recupera nunca en la vida cuando se pierde es el tiempo transcurrido.
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Los hombres se distinguen menos por sus cualidades que por la cultura que ellos mismos se proporcionan. Los únicos que no cambian son los sabios de primer orden y los completamente idiotas.
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No te quejes de la nieve en el techo del vecino, cuando también cubre el umbral de tu casa.
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Una casa será fuerte e indestructible cuando esté sostenida por estas cuatro columnas: padre valiente, madre prudente, hijo obediente, hermano complaciente.
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La creencia en una fuente sobrenatural del mal no es necesaria; el hombre por si mismo es muy capaz de cualquier maldad.
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Cuando la edad de las pasiones ha pasado ¿qué otra cosa podemos desear si no es evadirnos de la vida con la menor cantidad posible de dolor?
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Horrible desgracia es amar sin ser amado, pero más horrible es aún ser amado cuando ya no se ama.
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Lo arbitrario no sólo es funesto cuando se utiliza para el crimen. Empleado contra el crimen, también es peligroso.
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Vaya que ha llegado el momento, en que el enemigo de nuestra fe nos amenaza por cualquier sitio... Confío a ustedes, en su valor, en esta espléndida y célebre ciudad, en nuestra patria.
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Pido disculpas por cualquier insulto que haya hecho a ustedes sin querer.
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Hay cuatro razones principales por las que vale la pena morir: la fe, el hogar, la familia y el basileus. Ahora ustedes deben estar dispuestos a sacrificar sus vidas para estas cosas, así como yo también estoy dispuesto a sacrificar mi propia vida.
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Nunca permito que cualquiera de mis hijos me golpee en los videojuegos.
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Cuando usted entra en un país de libertades y derechos, no sólo goza de esas ventajas, tiene también las mismas obligaciones que los demás. Lo que este país tiene lo han conquistado sus habitantes con su esfuerzo y su sudor, sea un parque, sea lo que sea.
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No se puede permitir que los chinos abran sus tiendas en festivos, que los paquistaníes vendan bebidas alcohólicas a partir de las 11 de la noche o que los latinoamericanos tengan sus bares abiertos hasta las cuatro de la madrugada.
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Con la primera me fue muy mal; con la segunda me fue mal; con la tercera mal y con la cuarta, mal. Las cuatro me sonaron, pero las quiero lo mismo.