Los hombres cuando enseñan, aprenden.
Frases célebres sobre: cuand. [Página 325]
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Cuando no se puede corregir algo, lo mejor es saberlo sufrir.
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Afectos y bellezas he perdido que serán intensos recuerdos cuando la edad ciegue mis ojos.
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Cuando estés en Roma, vive al modo romano. En cualquier parte vive como allí se viva.
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Cuando ya no se tienen esperanzas, es cuando no hay que desesperar de nada
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Cuando una parte del todo cae, lo demás no está seguro
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Muchas veces lo que no se halla cuando se busca, sale al encuentro cuando no se busca
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Cuando un hombre sabe que será ahorcado en dos semanas, concentra su mente asombrosamente.
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Nada hay imposible a la naturaleza, sobre todo cuando se propone destruirse a sí misma.
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El valor languidece cuando no tiene rivales.
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Los consejos son como la nieve; cuando más suave cae, más dura en el suelo y más se profundiza en la conciencia.
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Cuando es bien empleada, la vida es suficientemente larga.
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No nos lamentemos, esforcémonos por someternos mansamente a la voluntad de Dios cuando lleguen esas pequeñas molestias diarias
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La lectura alimenta el espíritu y le da reposo cuando está fatigado por el esfuerzo.
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¿Quién ha tenido jamás valor para decirse la verdad? ¿Quién no se ha adulado a sí mismo cuando los demás le han alabado? Miramos con demasiada afición todo cuanto nos rodea y el favor que nos hacemos impide que nos juzgue¬mos con rectitud.
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La prueba de un predicador es cuando su congregación no sale diciendo qué sermón más bonito, sino haré algo
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Con tal de estar con Dios, ¿qué más da que sea de una manera o de otra? Puesto que realmente sólo le buscamos a Él, y no lo encontramos menos en la mortificación que en la oración -sobre todo cuando nos envía la enfermedad-, nos deben parecer tan buenas t
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Que no te espante la pobreza; nadie vive tan pobre como cuando nació.
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Los apóstoles, en efecto, en sus tratados llamados Evangelios, nos cuentan que así les fue mandado, cuando Jesús, tomando pan y dando gracias, dijo: Haced esto en conmemoración mía. Esto es mi cuerpo; y luego, tomando del mismo modo en sus manos el cáliz,
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Aunque avergüence decirlo, sólo pensamos en la virtud cuando no tenemos otra cosa que hacer.