Cuando todo el mundo está loco, estar cuerdo es una locura.
Frases célebres sobre: cue. [Página 91]
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Muy digno, por girar en torno a la salvación, conjuntamente, del alma y del cuerpo.
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Muy útil, por los numerosos cambios de vida efectuados, como puede comprobarse con frecuencia entre los muchachos, tanto que no se reconocen según eran anteriormente.
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Muy conforme a razón, para príncipes y ciudades, a quienes trae mucha cuenta tener vasallos y ciudadanos morigerados, obedientes, bien disciplinados, fieles, sosegados y aptos para santificarse y ser grandes en el cielo, pero también para promocionarse y
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Muy de agradecer por parte de los hombres, que lo aplauden unánimes y lo desean en su patria, presagiando acaso el bien de la reforma universal de las corrompidas costumbres, que es en consecuencia del diligente cultivo de lesas plantas tiernas y fáciles
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Muy de agradecer también por parte de Dios, mucho más que la conversión de un pecador, aunque ésta da alegría al cielo; porque en la escuela no sólo se arrepienten muchos de muchas ofensas contra Dios, sino que diariamente se conservan otros muchos en la
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Cuando los alumnos ven amor de padre en el maestro e interés de su aprovechamiento, van con gusto a la escuela, aunque no haya representaciones.
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Procure atraer a los niños con toda caridad a la frecuencia de los sacramentos de la confesión y comunión, y conozca que procura su bien como verdadero padre.
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Soy de los que creen que, en España, del rey abajo ninguno puede estar seguro de no contar algún judío entre sus antepasados, y tanto menos cuanto más cerca se encuentra cada cual de las altas jerarquías sociales.
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Más de 20 atrás broté de un cuerpo de mujer y más de 20 después sigo sin lograr meterme dentro de sus mentes.
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Si el placer nos duele y actuamos con urgencia, el metro suele ser más corto que todas las consecuencias.
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¿Qué diferencia hay entre una gallina y un paraguas? Prácticamente ninguna. Y el que quiera saber que vaya a la escuela.
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A los 7 años jugaba con adultos, daban duro, pegaban fuerte, mucho más que en primera. De ahí me fui a la escuela de fútbol Cobreloa. Luego me llevaron a Santiago, a las cadetes, con el profe Roberto Spicto. Estuve seis meses y me mandaron a Calama.
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Estuve en una escuela en Rancagua y jugué varías veces en San Carlos. Pero me aburri y me fui a Tocopilla. Es que en Rancagua no me dejaron jugar. Porque jugaba y me los pasaba a todos y se enojaban.
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Cuando llegué a Italia creía que me las sabía todas, pero poco a poco me fui dando cuenta que en realidad sabía muy poco, por eso ahora me dedico a trabajar.
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Tuvimos seis claras y ellos cuatro, así que según mis cuentas debimos haber ganado 3-2
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Dios, que muestras nuestras lágrimas a nuestro conocimiento, y que, en su inmutable serenidad, nos parece que no nos tiene en cuenta, ha puesto él mismo en nosotros esta facultad de sufrir para enseñarnos a no querer hacer sufrir a otros.
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El recuerdo es el perfume del alma.
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La belleza exterior no es más que el encanto de un instante. La apariencia del cuerpo no siempre es el reflejo del alma.
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La inteligencia busca y el corazón encuentra.