Una mente bien informada, solía decir, es la mejor seguridad contra el contagio de la locura y del vicio. La mente no ocupada está pendiente de encontrar algo, y preparada para caer en el error, para escapar de lo que la rodea. Hay que llenarla con ideas,
Frases célebres sobre: dad. [Página 610]
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La voz eternidad de allá nos llama, del más allá con su invencible fuerza, y por encima del cerezo en flor, la luz lunar menguando se derrama.
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Hay en la intimidad un límite sagrado que trasponer no puede aun la pasión más loca siquiera si el amor el corazón desgarra y en medio del silencio se funden nuestras bocas.
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La verdad se difunde a paso de tortuga, el rumor se esparce con la velocidad de una liebre
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El regalo de la felicidad pertenece a quienes lo sacan de su envoltorio
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La felicidad es una forma de valor
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Las almas acostumbradas a divulgar sus desdichas rara vez inspiran piedad
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Cuantos más deseos se siembran menos felicidad se cosecha
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Dios siempre nos manda regalos, hasta nuestra soledad.
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Si no existiera el invierno, la primavera no sería placentera, y si no pasamos por la adversidad la prosperidad no sería bienvenida
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No pienses en los problemas como dificultades, sino como oportunidades de acción.
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El automóvil es aquel invento técnico que ha hecho aumentar la exigencia de velocidad de reacción de los peatones.
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Se puede distinguir siempre entre la suerte y la habilidad por su duración.
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La vitalidad y energías de la imaginación no operan en la voluntad; son fuentes, no máquinas.
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Estamos inundados de información y sedientos de conocimiento.
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Resulta verdaderamente asombrosa la prontitud con que un chisme basta para distraer la atención de una conversación intelectual.
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La felicidad no es algo que experimentes, es algo que recuerdas.
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El optimista ve siempre luz en la oscuridad. El pesimista siempre ve oscuridad en medio de la luz.
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La sociedad está divida en dos clases: las que tienen dinero, y las que no pierden las esperanzas de conseguirlo.
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El aire de solemnidad que tan fuertemente había caracterizado el conjunto, incluso en los días de su uso, se veía considerablemente aumentado por los bastiones y los muros demolidos a medias y por las tremendas masas de ruinas, diseminadas a su alrededor,