Mi objetivo sería más que el convertirme en un famoso crítico o en una celebridad literaria, el ser una autoridad moral.
Frases célebres sobre: dad. [Página 940]
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El primer signo distintivo de ese arte es lo ilimitado, lo superlativo del mismo; un deseo de superación y un impulso hacia la inmensidad, que es adonde quiere llegar el demonio, porque allí está su elemento, el mundo de donde salió.
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Puede adquirirse todo en la sociedad, menos el carácter.
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Sólo la imaginación escapa siempre a la saciedad.
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Puede adquirirse todo en la soledad, excepto el carácter.
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Creo que la primera ley del siglo XIX impone a los que se meten a escribir, es la claridad.
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La claridad molesta siempre al prójimo. De ahí el favor sentimental de que gozan los poetas.
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No veo más que una regla: ser claro. Procuro contar primero con verdad, segundo con claridad lo que pasa en un corazón.
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La riqueza de un paaís no la hace un pequeño número de fortunas colosales, sino la multiplicidad de fortunas mediocres
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Lo que hace tan agudo el dolor de los celos, es que la vanidad no puede ayudar a soportarlo.
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No hay más uniones legítimas que las que están gobernadas por una verdadera pasión.
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Puede adquirirse todo en la sociedad, excepto el carácter.
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Tal como al fin el tiempo lo transforma en sí mismo, el poeta despierta con su desnuda espada a su edad que no supo descubrir, espantada, que la muerte inundaba su extraña voz de abismo.
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Por pocas contrariedades con que tropiece una verdadera pasión, produce probablemente más sufrimiento que gozo.
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Tiemblo siempre de no haber escrito sino un suspiro cuando creo haber consignado una verdad.
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Un hijo es un acreedor dado por la naturaleza.
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En la soledad se puede adquirir todo, menos el carácter.
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La vulgaridad, matando la imaginación, produce súbitamente para mí el tedio mortal.
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Para gozar íntimamente y para amar se necesita soledad, mas para salir airoso se precisa vivir en el mundo
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La belleza sólo es necesaria al nacimiento del amor, puesto que la fealdad constituiría un obstáculo. El enamorado llega muy pronto a encontrar bella a su elegida tal cual es, sin pensar en la verdadera belleza.