Es lo que sé de la crueldad de la paciencia. No hay paciencia más terrible que la paciencia de las trastornadas. He visto a dementes afanarse en tareas interminables: trasvasar arena de una taza perforada a otra, contar las puntadas de un vestido raído o
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Todas esas horas pasadas cada mañana, durante tantos años, buscando ideas, han salvaguardado en mí un vigor intelectual del que yo no disfrutaría hoy si hubiera continuado a pintar paisajes y acuarelas, algo que puedo realizar tan cómodamente, como sin pe
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Estar de acuerdo con un hombre inteligente restaura la normalidad.
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Cada generación de seres humanos creía que tenía todas las respuestas que necesitaba, con la excepción de unos misterios que suponía que había que resolver. Y creen que todos sus antepasados fueron engañados. ¿Cuáles son las probabilidades de que usted se
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La felicidad es no tener que pensar en ella.
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A los que corren en un laberinto, su misma velocidad los confunde
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Despreciable honra es la que en la ociosidad se granjea.
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Mucha parte de la verdad está por descubrir.
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La verdad, en todas sus partes lo es.
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Gozan los ánimos fuertes en las adversidades. Al igual que los soldados intrépidos triunfan en las guerras.
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La verdadera medida de la riqueza es el no estar demasiado lejos de la pobreza.
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Hay una diferencia entre ser poeta y escribir poemas. Empecé a componer como entretenimiento y, con sorpresa, fui descubriendo que aquella verdad interior que yo sentía se plasmaba sobre el papel y me pertenecía...Es un momento mágico.
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Como poeta, tiendo hacia la melodía, en el sentido de que el esfuerzo debe reposar en la estabilidad, en un orden satisfactorio de sonidos
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Pensé en ti de forma continua unas mil millas al sur donde Italia apoya su lomo en Francia en la esfera oscurecida. Tu cotidianeidad se renovó allí.
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Las rocas de ayer cantaban cuando las golpeábamos estalactitas en las viejas cuevas, goteando oscuridad, nuestras llamadas de amor pequeñas como un diapasón.
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La risa mata el miedo, y sin miedo no puede haber fe. Pues sin temor al diablo, no hay necesidad de Dios
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El verdadero amor no sufre dilaciones.
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Poco nos hubiera dado naturaleza si más que a sí no nos diera.
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No consiste la felicidad de nuestra vida en vivir, sino en vivir bien.
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No hay felicidad tan perfecta, que carezca de todo sinsabor.