Estrella de alas alargadas, no sé cuando te iniciaste en mí, ni en qué edad, ni en qué eternidad, ni en qué revolución solar.
Frases célebres sobre: das. [Página 177]
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Apareció la cámara fotográfica. Y con ella todas las prerrogativas del pelo largo, de la caspa y de la misteriosa genialidad de ojo virolo -el artista fotógrafo.
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Todas las mujeres durmieron en mi cama, sobre todo la cocinera y la cantante inglesa. Hoy crecí. Las mujeres huyeron pero tú viniste trayéndome todas en tu cuerpo.
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Tómese dos docenas de besotes. Añádase una dosis de mantequilla del Deseo. Agréguese tres gramos de tapioca de los Celos. Échese cuatro cucharadas de azúcar de la Melancolía. Colóquese dos huevos. Agítese con el brazo de la Fatalidad y tómese de dos en do
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Las mujeres feas son celosas de sus maridos. Las bonitas no tienen tiempo, ¡están siempre tan ocupadas en estar celosas de los maridos de las demás...!
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He descubierto que tan pronto como las personas son lo bastante viejas para estar enteradas, no se enteran absolutamente de nada.
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Se puede reconocer siempre a las mujeres que tienen confianza en sus maridos: ¡parecen tan profundamente desdichadas!
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Las mujeres se han vuelto tan instruídas que nada las sorprende, excepto los matrimonios felices.
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Cada hombre prominente en la actualidad tiene sus discípulos, y siempre hay un Judas que escribe la biografía.
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Toda alma tiene religión. Religión no es más que otra palabra para expresar la existencia de un alma. Todas las formas vivas en que el alma se manifiesta, todas las artes, las doctrinas, los usos, todos los mundos de formas metafísicas y matemáticas, todo
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El diseño y la arquitectura se hallan en una profunda crisis. Corren el peligro de hacerse cómplices de las modas. Ya no se derivan del argumento y el razonamiento fundado, como la ciencia y la técnica, sino de la veleidad, del azar estético de que en cad
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Feliz es el hombre que ha roto las cadenas que lastiman la mente, y ha dejado de preocuparse de una vez por todas
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No hay objeto tan feo que, en determinadas condiciones de luz y sombra o de proximidad con otras cosas, no parezca bello. No hay objeto tan bello que en determinadas condiciones no parezca feo
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Tanto las que acceden como las que rehúsan, gustan de ser solicitadas.
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Otorguen o rehusen, las mujeres se complacen en ser solicitadas.
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Si no podéis disfrutar leyendo un libro repetidas veces, de nada sirve leerlo una sola vez
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Las leyes yacen vencidas bajo la espada guerrera
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Es un alivio llorar; las penas se desahogan y son arrastradas por las lágrimas
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No dejéis siempre cerradas vuestras puertas
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Agudas saetas han atravesado mi corazón; que el cruel Amor opera ahora en país conquistado. ¿Me rendiré, o bien, con mi resistencia, aumentaré aún esta súbita llama?