No enciendas la hoguera contra tu enemigo tanto, que te chamusques a ti mismo.
Frases célebres sobre: das. [Página 272]
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El mal puede citar las sagradas escrituras para sus propósitos.
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¡Oh, tú, invisible espíritu del vino, si no tienes otro nombre con el que puedas ser convencido, deja que te llamemos demonio!
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Las heridas que no se ven son las más profundas.
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Subir montañas encrespadas requiere pequeños pasos al comienzo.
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No, no aparta a dos almas amadoras adverso caso ni cruel porfía: nunca mengua el amor ni se desvía, y es uno y sin mudanza a todas horas.
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Hay puñaladas en las sonrisas de los hombres; cuantos más allegados éstos, más peligrosas aquéllas.
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Y sobre todo: sé sincero contigo mismo; y de esto debe seguirse, como la noche al día, que entonces no puedas ser falso con ningún hombre.
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Nuestras dudas son traidores que nos hacen perder lo que a menudo podríamos ganar, al temer intentarlo
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No pidas ni des prestado a nadie, pues el prestar hace perder a un tiempo el dinero y al amigo.
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Comprarla a cambio de demasiadas preocupaciones es perder la vida.
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Dejemos esclarecer por el tiempo las dudas. La fortuna conduce al puerto muchos barcos sin piloto.
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Hay sonrisas que hieren como puñaladas.
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Las armas son instrumentos fatales que solamente deben ser utilizadas cuando no hay otra alternativa.
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Si las instrucciones no son claras, las explicaciones y órdenes no son confiadas, la falta es del general.
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Todas las cosas de este mundo se persiguen con más ardor que se gozan.
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Una buena conciencia vale mil espadas.
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Ser o no ser, ésta es la cuestión. ¿Es de más noble espíritu sufrir las arremetidas y los dardos de la adversa fortuna o por el contrario empuñar las armas contra un mar de adversidades y terminar con ellas haciéndoles frente? Morir, dormir, nada más.
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Si se quiere ascender por cuestas empinadas, es necesario al principio andar despacio
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Las medidas templadas, que equivalen a remedios prudentes, son hartamente nocivas cuando el mal es violento.