Es así: mi corazón súbitamente se alza, acoge, abraza y luego cede y pierde, como se pierden, en el lecho muerto de un río, las piedras secas, las hojas olvidadas.
Frases célebres sobre: das. [Página 287]
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Lo que me ha hecho comprender mejor a los demás, incluso a mis camaradas, es tener hijos
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Mis camaradas comunistas tienen que pensar que hace falta una refundación de la izquierda distinta a lo que fue el PCE, porque los instrumentos que nos valieron entonces hoy están superados y hacen falta otros más abiertos, democráticos y diversos
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Los que llevan condecoraciones son como las tiendas de poco género que todo lo exhiben en el escaparate.
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Las obras se tienen medio terminadas cuando se han comenzado bien.
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No basta examinar; hay que contemplar: impregnemos de emoción y simpatía las cosas observadas; hagámoslas nuestras, tanto por el corazón como por la inteligencia.
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Más dura la memoria de las injurias recibidas que de los beneficios.
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Yo creo que llegará un tiempo en que sobre las ruinas de la corrupción se levantará la esplendorosa mañana del mundo emancipado, libre de todas las maldades, de todos los monstruosos anacronismos de nuestra época y de nuestras caducas instituciones.
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Todas las guerras, desde el principio de la civilización, se hacen con sangre, son iguales, sólo son diferentes las explicaciones.
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Recógete en ti mismo cuando puedas, busca a quienes puedan hacerte mejor, y recibe también a quienes puedas tú mejorar
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La esperanza es como el sol, que arroja todas las sombras detrás de nosotros.
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El entusiasmo... El poder de todas las grandes acciones.
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Todas las cosas nos son ajenas: sólo el tiempo es nuestro
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Si no queréis temer nada, pensad que todas las cosas son de temer
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Si quieres hacer feliz a un hombre, no le añadas bienes sino réstale deseos
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Ten paciencia con todas las cosas, pero sobre todo contigo mismo.
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Reza mejor, quien ama mejor a todas las cosas, grandes y pequeñas; porque el querido dios que nos ama, él hizo y ama a todas.
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No todas las cosas están bien a todos
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Las penas, consideradas en sí mismas, ciertamente no pueden ser amadas, pero consideradas en su origen, es decir, en la Providencia y Bondad divina que las ordena, son infinitamente amables
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La Cruz es de Dios, y no debemos sólo mirarla sino conformarnos con ella, como haríamos con una persona con la que nos viéramos obligados a convivir. Sin pensarlo más, hay que cargar con ella dulcemente, tomando las cosas con sencillez, como venidas de la