La virtud es el justo medio entre dos defectos.
Frases célebres sobre: defecto. [Página 8]
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El mundo perdona tus defectos, no tus virtudes.
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Aunque amo a mi madre, no quise hacer un retrato idealizado de ella. Me fascinan más sus defectos: son más divertidos que sus otras cualidades.
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Las mujeres aman a los hombres por sus defectos; si tienen bastantes, les perdonarán cualquier cosa, hasta una inteligencia gigantesca.
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Cuando me da por pensar de noche en mis defectos, me quedo dormido inmediatamente.
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Para dormirme cuento mis defectos
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Un físico es alguien que puede explicar cada defecto técnico pero no repararlo.
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Ser original es un mérito, pretender serlo, sin embargo, es un defecto.
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Para nuestros propios defectos somos topos; para los ajenos, linces
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Confesamos los defectos pequeños para persuadir a los demás que no los tenemos grandes.
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El extraño enseguida reconoce los defectos, los méritos mucho después.
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Pero en las teorías políticas y filosóficas, como en las personas, el éxito saca a la luz defectos y debilidades que el fracaso nunca hubiera mostrado a la observación.
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La caridad casi siempre peca por exceso o por defecto: malgasta sus tesoros en un sitio y deja que la gente muera de hambre en otros.
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La mentira más común es aquella con la que un hombre se engaña a sí mismo. Engañar a los demás es un defecto relativamente vano.
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La especie de mentira más común es aquella con la que un hombre se engaña a sí mismo. El engañar a los demás es un defecto relativamente raro.
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El joven tiene todos los defectos del adulto y uno más: el de la inmadurez.
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El ser humano es ciego para sus propios defectos. Jamás un villano del cine mudo se ha proclamado villano. Tampoco el idiota se denomina idiota. Los defectos existen dentro de nosotros, activos y militantes, pero inconfesos. Jamás he visto un individuo su
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El mundo es bello, pero tiene un defecto llamado hombre
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Siempre hablamos de defectos análogos a los que tenemos, como si fuera una manera desviada de hablar de nosotros, que une al placer de absolvemos el de confesar
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A la mala costumbre de hablar de uno mismo y de los propios defectos hay que añadir, como formando bloque con ella, ese otro hábito de denunciar, en los caracteres de los demás, defectos análogos a los nuestros