Si no tuviésemos defectos, no nos complaceríamos tanto en descubrirlos en los demás.
Frases célebres sobre: defectos. [Página 5]
Hay un total de 155 freses célebres sobre "defectos" este sitio web. [Página 5]
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La confesión de los pequeños defectos es frecuentemente un deseo de dar a entender que no tenemos otros mayores
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Sólo los grandes hombres pueden tener grandes defectos
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Defender o negar nuestro defectos cuando se nos reprenden, es aumentarlos.
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Hay ciertos defectos que, bien manejados, brillan más que la misma virtud.
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El arte de hacer reír se basa en exponerle al público, cara a cara, sus propios defectos.
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Mire usted; cuando un coche sale de mi fábrica rumbo al circuito, me parece lleno de defectos y realmente feo. Por el contrario, si regresa triunfador, le admiro como si tratara de una obra de perfección
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Los defectos de los maridos a menudo son causados por el exceso de virtudes de sus esposas.
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Los defectos y faltas de los hombres dan a conocer su verdadera valía. Si examinamos con atención las faltas de un hombre, llegaremos a conocer si su bondad es sincera o fingida.
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Son poquísimos los hombres que sepan tolerar en otros los defectos de que ellos mismos adolecen.
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Poquísimos son los hombres que sepan tolerar en los demás sus propios defectos.
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Cuida tu cuerpo. Haz de él lo mejor que puedas. No te preocupes por los defectos. Mírame a mí. No soy ningún Dios griego, pero no perdí mi tiempo lloriqueando porque no nací con aspecto de dios. Recuerda que nadie es tan feo como se piensa que lo es
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La virtud es el justo medio entre dos defectos.
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El mundo perdona tus defectos, no tus virtudes.
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Aunque amo a mi madre, no quise hacer un retrato idealizado de ella. Me fascinan más sus defectos: son más divertidos que sus otras cualidades.
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Las mujeres aman a los hombres por sus defectos; si tienen bastantes, les perdonarán cualquier cosa, hasta una inteligencia gigantesca.
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Cuando me da por pensar de noche en mis defectos, me quedo dormido inmediatamente.
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Para dormirme cuento mis defectos
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Para nuestros propios defectos somos topos; para los ajenos, linces
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Confesamos los defectos pequeños para persuadir a los demás que no los tenemos grandes.