La felicidad pasa tan deprisa que no deja huella, salvo en el caso de las obras de la imaginación
Frases célebres sobre: deja. [Página 92]
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Atrás la tierra, el agua, el fuego, el aire: dejad que diga el pensamiento solo la flor sin cuerpo de mi voz desnuda.
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Turbada transparencia me dejaste. Porque tu blanca miel labró mis huesos y en limo y hojarasca me encerraste.
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Cuando fui a los lavabos había un corazón con una flecha y palabras de amor. Deja que duerma recostado en tu pecho, camino al aeropuerto.
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Por eso cabe decir que el ruido triunfa, más que donde es oído, donde no deja oír.
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Maldad es no dejar el beneficio a merced del que lo hace.
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La muerte no es algo que va a sobrevenir. Uno viviendo se va muriendo y deja de morir cuando expira. Para poder morirse hace falta estar vivo.
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El silencio puede ser, entonces, tanto el corolario excelso de la lucidez como la bruma irremediable en la que se diluye la aptitud y a veces la necesidad de articular una idea o una emoción con la que dejar atrás el mundo de lo previsible y codificad
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Manchada deja su vida el que procura muerte.
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Aún en las ciencias más perfectas nunca deja de encontrarse alguna doctrina exclusivamente mantenida por el principio de autoridad.
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¡Oh, cuán extemporáneo es comenzar a vivir cuando se ha de dejar de vivir!
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Dejarás de temer cuando dejes de esperar
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Preguntémonos, cuando nos cueste trabajo dejarnos conmover, cuán poco felices seríamos si los demás fueran inexorables hacia nosotros
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Amor por nuestra voluntad se toma, mas no por voluntad nuestra se deja
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No consiste la pobreza en poseer pocas cosas, sino en dejar de poseer otras muchas
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Dejar que digan, escucharlo, sufrirlo todo; no espantarse por nada y continuar con fidelidad y buen ánimo
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El autor que ha alcanzado fama, corre el riesgo de verla disminuir, tanto si sigue escribiendo como si deja de hacerlo.
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El mundo aún no se ha agotado del todo: dejadme ver algo mañana que aún no haya visto hoy.
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¡Oh cuán despreciable es el hombre que no deja de elevarse sobre las cosas humanas!
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La Cruz es de Dios, pero es Cruz porque no nos abrazamos a ella; puesto que si estuviéramos firmemente resueltos a querer la que Él nos envía, dejaría de ser cruz. Es Cruz porque no la queremos, pero si es de Dios, ¿por qué no la queremos?