Ésta debe ser una tristeza urbana. Los edificios no dialogan y el cansancio silba. Niños piden limosna y no huelen a gardenia. Allí, secos.
Frases célebres sobre: den. [Página 161]
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La tierra es un bien irremplazable, un fluido feliz, un toque absorto. Como una tentación sin precedentes hecha a la vez de ardor y de renuncia. Una inmersión gustosa, un filtro lento.
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Lo mismo podemos ver a gente que viene a ofrecerme la corona sobre un cojín, que a la Guardia Civil con orden de arrestarme.
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En la vida, como en ajedrez, las piezas mayores pueden volverse sobre sus pasos, pero los peones sólo tienen un sentido de avance.
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Humildad, caridad y modestia, no pueden estar separadas la una de la otra.
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Sed prudentes al juzgar
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No basta amar a los niños, es preciso que ellos se den cuenta que son amados.
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Escribo para mí. Para mi placer. Para mi vicio. Para mi propia condenación.
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¡Cuántas almas se pueden atraer con el buen ejemplo!
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Comprenderás mejor la importancia del bien, si consideras que tu salvación eterna o tu condenación, depende únicamente de ti
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La nostalgia de mi pago me pone triste el acento. Viene de allá, campo afuera, y se me va pecho adentro.
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El amor sólo con amor se paga, las heridas de amor sólo con amor se pueden curar
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Nada es accidental en el universo -ésta es una de mis Leyes de Física- excepto el propio universo entero, que es Accidente Puro, divinidad pura.
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El boxeo es una celebración de la religión perdida de la masculinidad, tanto más contundente por estar perdida.
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Me tomé el tranvía rojo del socialismo y me bajé en la parada independencia.
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Muy gran valor es vencer a los enemigos con armas, pero cosa de mayor prudencia desterrar y ahuyentar los vicios de la paz.
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Cuando leemos, creamos nuestras propias imágenes y asociaciones. El libro vive dentro de nosotros, se reinventa en nosotros a medida que lo vamos leyendo.
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La lectura de libros contribuye a la construcción mental del joven. Los lectores no se limitan a expandir sus horizontes, sino también el núcleo de su identidad.
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El texto escrito no posee valor intrínseco en sí mismo, se publican muchos libros triviales, incluso demasiados. Lo que necesitamos son buenos cuentos que nos nutran y nos ayuden a crecer.
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La palabra escrita es, evidentemente, muy hacia dentro, y cuando estamos leyendo, estamos pensando.