Una vez que dejemos de valorar más lo público que lo privado, seguramente estaremos abocados a no entender por qué hemos de valorar más la ley bien público por excelencia que la fuerza.
Frases célebres sobre: der. [Página 453]
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El hombre más pobre tiene una vida que vivir, igual que el más poderoso.
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Pensad por cuenta propia y dejad que los demás disfruten del derecho a hacer lo mismo.
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El verdadero valor consiste en saber sufrir.
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Lo maravilloso de la guerra es que cada jefe de asesinos hace bendecir sus banderas e invocar solemnemente a Dios antes de lanzarse a exterminar a su prójimo.
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El mayor infortunio del hombre de letras no es quizá el hecho de ser víctima de las intrigas y la envidia de sus colegas y el verse despreciado por lo hombres poderosos, sino el verse juzgado por los necios.
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El poder que tiene el gobierno para meter a un hombre en la cárcel sin formular ninguna acusación conocida por la ley, y en especial para negarle el juicio de sus semejantes, es aborrecible en gran medida, y constituye el fundamento de todos los gobiernos
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Toda secta es una bandera de error. No hay sectas en la geometría.
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Desapruebo lo que dices, pero defendería hasta la muerte tu derecho de decirlo.
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No es suficiente conquistar, se debe aprender a seducir.
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Todos los hombres tienen iguales derechos a la libertad, a su prosperidad y a la protección de las leyes.
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La inquisición, como es sabido, es una invención admirable y sumamente cristiana para hacer al papa y a los monjes más poderosos y para convertir en hipócrita a todo un reino.
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Lo que usted afirma me parece disparatado, pero defendería con mi vida su derecho a decirlo.
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Un falsa ciencia hace ateos; una verdadera ciencia prosterna al hombre ante la divinidad.
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Voluntad es deseo, y libertad es poder
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En esos desfiladeros trágicos el viento se lleva los sombreros, y es inevitable: la imagen nos da risa.
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El interés compuesto es la fuerza más poderosa del universo
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Una falsa ciencia hace ateos; una verdadera ciencia posterna al hombre ante la divinidad.
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Yo conozco al pueblo: cambia en un día. Derrocha pródigamente lo mismo su odio que su amor.
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Comprenderéis sin esfuerzo que es absurdo mantener, por medio de delatores y verdugos, la religión de un Dios al que los verdugos hicieron perecer. Es casi tan contradictorio como acaparar los tesoros de los pueblos y de los reyes en nombre de ese mismo D