Inclinó hacia atrás el blanco cuello que se dilataba con un suspiro y desfallecida, deshecha en lágrimas con una largo estremecimiento y tapándose la cara, se entregó.
Frases célebres sobre: des. [Página 106]
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Y al caer como un vestido el encanto de la novedad, dejaba al desnudo la eterna monotonía de la pasión que tiene siempre las mismas formas y el mismo lenguaje.
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En cuanto al recuerdo de Rodolphe, había descendido a lo más recóndito de su corazón, y allí permanecía, inmóvil y solemne, como momia regia en su subterráneo. De aquel gran amor embalsamado se escapaba un efluvio que, atravesándolo todo, aromaba con su t
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También Emma habría deseado huir de la vida, esfumarse en un abrazo.
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Cuando los dioses ya no existían y Cristo no había aparecido aún, hubo un momento único, desde Cicerón hasta Marco Aurelio, en que sólo estuvo el hombre.
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Cuando llegamos a viejos los pequeños hábitos se vuelven grandes tiranías.
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Describir es una venganza.
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Yo me apartaba, con un libro de versos, una novela, poesía, algo que pudiera estremecer aquel corazón de hombre joven, virgen de sensaciones y tan deseoso de tenerlas.
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Las desgracias ajenas me arrancaban lágrimas.
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Estuve a punto de ponerme malo la primera vez que vi desnudos los dos senos de una mujer.
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¿Y eso es todo?, ¿entonces después de este gozo frío no tiene que haber otro, más sublime, más grande, algo divino que haga extasiarse?
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Te crees grande porque trabajas sin descanso, pero ese trabajo no es nada más que la prueba de tu debilidad. página 73, reflexión sublime
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¡Pobre debilidad humana! Con tus palabras hablas y balbuceas, defines a Dios, el cielo y la tierra, la química y la filosofía, y, sin embargo, no eres capaz de expresar con tu lengua, toda la alegría que te causa una mujer desnuda... Madame Bovary, 3.ª pa
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Hay que esperar cuando se está desesperado, y andar cuando se espera.
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La imbecilidad es una roca inexpugnable: todo el que choca contra ella se despedaza.
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Un alma se mide por la dimensión de su deseo, del mismo modo que se juzga de antemano a una catedral por la altura de sus torres.
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No labra uno su destino, lo aguanta.
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Un jardinero no debe ser impaciente. Las flores necesitan tiempo para desarrollarse; si se intenta apresurar su crecimiento, se les hace más mal que bien. Se las puede proteger contra los elementos, se las puede dar de comer y de beber, pero no resulta di
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El hombre es su propia estrella, y el alma que pueda hacer a un hombre honesto y perfecto ,ordena a toda luz, a toda influencia, a todo destino. Nada cae temprano o demasiado tarde para él. Nuestros actos son nuestros ángeles, o buenos o malos, Nuestras f
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El abismo no nos detiene, el agua es más bella despeñándose.