La ausencia disminuye las pequeñas pasiones y aumenta las grandes, lo mismo que el viento apaga las velas y aviva las hogueras.
Frases célebres sobre: des. [Página 448]
Hay un total de 17075 freses célebres sobre "des" este sitio web. [Página 448]
-
-
El primero de los bienes, después de la salud, es la paz interior
-
Tan fácil es engañarse a sí mismo, sin darse cuenta, como dificil engañar a los demás sin que lo descubran.
-
Alabar a los príncipes por las virtudes que no poseen equivale a hablar mal de ellos impunemente
-
Si no tuviésemos defectos, no nos complaceríamos tanto en descubrirlos en los demás.
-
Nadie es tan feliz ni tan desgraciado como él mismo se imagina
-
La confesión de los pequeños defectos es frecuentemente un deseo de dar a entender que no tenemos otros mayores
-
Pocos cobardes conocen la magnitud de su miedo
-
La felicidad y la desgracia acuden ordinariamente a los seres que ya son felices y desgraciados
-
El agradecimiento de la mayor parte de los hombres obedece a un oculto deseo de obtener más grandes beneficios
-
Antes de desear ardientemente una cosa, debemos cerciorarnos cuidadosamente de la felicidad que proporciona al que la posee
-
Sólo los grandes hombres pueden tener grandes defectos
-
Aunque los hombres se vanaglorian de sus grandes obras, frecuentemente no son estas el resultado de un noble propósito, sino efecto del azar
-
El deseo de parecer listo impide a menudo el llegar a serlo
-
Nada impide tanto ser natural como el deseo de parecerlo.
-
Viene cada año y vendrá para siempre. Y con la Navidad vienen los recuerdos y las costumbres. Esos recuerdos cotidianos humildes a los que todas las madres nos agarramos. Como la Virgen María, en los rincones secretos de su corazón
-
La mano de un niño junto a la tuya despierta mucha ternura, es el poder que evoca. Es al instante piedra de toque de la sabiduría y la fuerza
-
Hay una especie de revolución de carácter tan general que modifica los gustos así como los destinos del mundo.
-
Todos tenemos la fortaleza suficiente para soportar las desgracias ajenas.
-
No hay circunstancia, por infortunado que sea, de la cual una persona inteligente no saque alguna ventaja; y no hay circunstancia, por feliz que sea, que el necio no convierta en una desventaja...