Toda sociedad que destruye el tejido de su Estado mantenido con los impuestos y los servicios públicos de todos no tarda en desintegrarse en el polvo y las cenizas de la individualidad.
Frases célebres sobre: des. [Página 784]
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Un capuchino decía: ¡Qué sabio ha sido Dios poniendo la muerte después de la vida! Porque si la hubiera puesto antes, no hubiéramos tenido tiempo para hacer penitencias.
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Hasta el día de hoy no he conocido a nadie que no haya gobernado algún Estado. No hablo desde luego de los señores ministros, que gobiernan efectivamente, los unos dos o tres años, los otros seis meses y otros seis semanas; hablo de todos los demás hombre
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La naturaleza vuelve a los hombres elocuentes en las grandes pasiones y en los grandes intereses.
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Bajo ninguna tiranía desearía vivir, pero puestos a escoger detestaría menos la de uno solo que la de muchos: un déspota tiene siempre algún momento bueno; una asamblea de déspotas no lo tiene jamás.
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La historia de los grandes acontecimientos del mundo apenas es más que la historia de sus crímenes.
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La esperanza es una virtud cristiana que consiste en despreciar todas las miserables cosas de este mundo en espera de disfrutar, en un país desconocido, deleites ignorados que los curas nos prometen a cambio de nuestro dinero.
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La pasión de dominar es la más terrible de todas las enfermedades del espíritu humano.
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Una de las mayores desgracias de las personas honestas es que son cobardes.
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No vivimos más que dos días; no vale pues la pena pasarlos arrastrándose ante despreciables bribones.
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Quien no tiene toda la inteligencia de su edad, tiene toda su desgracia.
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Todos estamos llenos de debilidades y errores; perdonémonos recíprocamente nuestras tonterías: es ésta la primera ley de la Naturaleza.
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Las falsedades no sólo se oponen a la verdad, sino que a menudo se contradicen entre sí.
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Lo que llamamos casualidad no es ni puede ser sino la causa ignorada de un efecto desconocido.
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El mayor infortunio del hombre de letras no es quizá el hecho de ser víctima de las intrigas y la envidia de sus colegas y el verse despreciado por lo hombres poderosos, sino el verse juzgado por los necios.
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El trabajo aleja tres grandes vicios: el aburrimiento, el vicio y la penuria.
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Amistad, don del cielo, deleite de las grandes almas; amistad, cosa que los reyes, que tanto se distinguen por su ingratitud, no tienen la dicha de conocer.
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Gracias te doy, corazón mío, por haberme despertado de nuevo, y aunque es domingo, día de descanso, bajo mis costillas continúa el movimiento de un día laboral.
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Esposa es una mujer y una escoba; amante, una mujer y una flauta. Desconozco la existencia de un signo que represente el ideal al que nos conducen todas las revistas europeas para mujeres: la fusión de la escoba y la flauta.
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Creo que habría sido más fácil de soportar, desde el punto de vista psicológico, si hubiéramos estado encarcelados de forma más evidente: recluidos en una celda, por ejemplo.